Bueno, podría ser ir al cine. Aunque claro, con la crisis y pudiendo ver cualquier película antes del estreno por internet pues no se. (Por cierto, Extraños es muy mala, Babilón no está mal y recomiendo Smart People aunque ésta creo que aún no se ha estrenado en España).
Pero no. Se trata de la cita con hacienda. Los norteamericanos siempre tan innovadores ellos van en eso de que Hacienda no solo te devuelve el dinero sino que también te lo regala. Es lo que tiene tener la imprenta de dinero. Aunque claro, la imprenta ni siquiera es pública sino privada y por cada emisión de dólares recibe las correspondientes notas o bonos del gobierno. Pero eso sí, para que te lo regalen se necesita tener unos requisitos especiales como tener un banco.
Y los empresarios en USA han descubierto el fascinante mundo de Estado. Eso sí, para poder sacarle tajada, como en casi cualquier otra parte. En España, en el puesto 28 del ranking de corrupción, yo creo que les podríamos hacer algún cursillo avanzado. Eso de querer sacar tajada de 700.000.000.000 dólares (y eso sólo como mínimo), requiere currárselo más que lo que han hecho los pobres. Y eso que no es que están desacostumbrados. Pero una cosa es jugar con la legislación robando al prójimo y otra es robar directamente de la caja del contribuyente que hasta el momento se había mantenido bastante vacía.
Pero no hay miedo. Un plan se aprobará. Aunque no sea el plan que ellos quieren. O no del todo. Algo si que sacarán. Y la prensa lo venderá como un gran éxito. La verdad es que eso de tener las elecciones a la vuelta de la esquina no gusta a los candidatos. Eso de dejar que les dejen un déficit del 8-10% del PIB y sin medidas populistas o sencillamente medidas para la gente en plena crisis, pues no puede gustar a quien tendrá que gestionar el año que viene partiendo de semejante carga inicial.
En los tiempos de los Graco, también existían estos problemas. Y continuaron por mucho tiempo. Casi todo el siglo II y I antes de cristo (prácticamente el siglo VI de la datación romana, ¿por qué narices no volvemos a la datación romana?), fue un continuo de problemas entre clases humildes endeudadas y deudores, y eso que allí había esclavos y otras clases sociales que apenas importaban. Para compensar a estos pobres el estado realizó dos soluciones: el intento de reparto del suelo público, lo cual siempre suponía problemas con las clases aristocráticas, y por fin, la solución final que consistía en los repartos subvencionados y luego gratuitos de trigo, la annona.
Claro que en Roma se protestaba y en un plis te montaban una revuelta buena los ciudadanos acosados por las deudas en las callejuelas del Subura. En USA no se tienen esas costumbres, pero quizás están en ello. Para eso la Patriot Act quizás, o incluso las últimas actas que copian la Insurration Act de 1812 y que son inconstitucionales pero permiten al ejército patrullar por las calles entre salida y salida a Irak.
¿Qué hubiera pasado en Roma si en lugar de intentar ayudar a los pobres les hubieran dado más tierra a los aristócratas del Senado bajo la excusa de compensar las pérdidas por esos pobres que no pagan? La verdad es que el partido noble siempre mantuvo el férreo control en Roma aunque claro, a pesar de la decadencia de grandes familias patricias y de la nobleza plebeya, el Senado siempre se caracterizó por una cierta continuidad en los razonamientos políticos capaces. Cuando no fue así y el Senado no pudo articular respuestas adecuadas y políticamente inteligentes, ya sea por la inutilidad de sus miembros en decadencia o por la falta de líderes inteligentes y políticamente sagaces, acabó tragado por el primer triunvirato y por la guerra civil en los tiempos de César. Y entonces, por fin, el pueblo tuvo pan y circo.
viernes, 26 de septiembre de 2008
martes, 23 de septiembre de 2008
Algunos apuntes sueltos
Ya parece que tenemos alguna cosa sobre el valor de la depreciación del inmobiliario en USA.
Sabemos que el valor de hipotecas en USA alcanza unos 11 Trillones americanos, de dólares. Sabemos que la mitad de los mismos estaban anclados en Fannie Mae (FNMA) y Freddie Mac (FHLMC).
De momento sabemos que un millón de propietarios ya han sido deshauciados y que otro millón tienen fecha hasta final de año, pero que hay 3 millones más que podrían serlo el año que viene.
También sabemos que las estimaciones más pesimistas hablan de que el mercado inmobiliario USA aún se podría hundir un 20% más. Desde un 26% de media de lo que llevamos.
Ahora uno de los premios Nobel fundadores de Long Term Capital, nos habla de que la depreciación del mercado inmobiliario podría ser de unos 4 trillones de dólares. http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=20601087&sid=a1vyRar_CEXo&refer=home
Me lo tendré que mirar más porque no me cuadran los números.
En todo caso, los problemas en la deflación de activos inmobiliarios es sólo una parte en el desapalancamiento general de los productos financieros. Me resulta curioso que del mercado de CDSs, que engloba a 70 trillones de dólares, dos de sus actores por contrapartidas, más importantes., AIG y Lehman, ya hayan caído. Y sólo han caído una docena de bancos (el último el viernes) dentro del FDIC, (que sólo dispone de 50.000 millones de dólares), cuando se espera un mínimo de un centenar a muy corto plazo (había cerca de 200 en vigilancia extrema).
Sabemos que el valor de hipotecas en USA alcanza unos 11 Trillones americanos, de dólares. Sabemos que la mitad de los mismos estaban anclados en Fannie Mae (FNMA) y Freddie Mac (FHLMC).
De momento sabemos que un millón de propietarios ya han sido deshauciados y que otro millón tienen fecha hasta final de año, pero que hay 3 millones más que podrían serlo el año que viene.
También sabemos que las estimaciones más pesimistas hablan de que el mercado inmobiliario USA aún se podría hundir un 20% más. Desde un 26% de media de lo que llevamos.
Ahora uno de los premios Nobel fundadores de Long Term Capital, nos habla de que la depreciación del mercado inmobiliario podría ser de unos 4 trillones de dólares. http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=20601087&sid=a1vyRar_CEXo&refer=home
Me lo tendré que mirar más porque no me cuadran los números.
En todo caso, los problemas en la deflación de activos inmobiliarios es sólo una parte en el desapalancamiento general de los productos financieros. Me resulta curioso que del mercado de CDSs, que engloba a 70 trillones de dólares, dos de sus actores por contrapartidas, más importantes., AIG y Lehman, ya hayan caído. Y sólo han caído una docena de bancos (el último el viernes) dentro del FDIC, (que sólo dispone de 50.000 millones de dólares), cuando se espera un mínimo de un centenar a muy corto plazo (había cerca de 200 en vigilancia extrema).
lunes, 22 de septiembre de 2008
Y se han decidido: hiperinflación.
La intervención de los mercados financieros en la operación de salvamente supone en principio soltar al mercado 800.000 nuevos millones de dólares para el ente que preveen crear y otros 400.000 para un depósito de una Corporación Federal de Seguro de Depósitos. Aunque no es seguro y aún se tienen que definir, supone la entrada de por lo menos 1.000.000 millones de dólares pagados desde los presupuestos federales o la deuda pública.
El excelente aunque algo catastrofista artículo de Mike Whitney, ( http://www.rebelion.org/noticia.php?id=73103&titular=%E2%80%9Cnadie-sabe-qu%C3%A9-hacer%E2%80%9D- ), incide en la debilidad de la problemática de la economía financiera norteamericana.
Haciendo un pequeño ejercicio de microeconomía con oferta y demanda de productos financieros, si consideramos la contracción de la M3 como una contracción de demanda y por lo tanto un movimiento en la curva de demanda de productos financieros, al aumentar artificialmente la M3 solo podemos alcanzar el equilibrio mediante el movimiento de la curva de oferta monetaria en expansión, lo cual significa que al final, por los mismos productos financieros se pagará más. Bienvenidos al inicio de la inflación de activos financieros.
Lo malo de dejar a Paulson y a Bernanke como apaga fuegos es que el primero no proviene del mundo de la economía, sino de los negocios, lo cual es diferente. Mientras Bernanke es un conocido convencido antideflacionario. Ya se sabe, lo del helicóptero.
Mientras voy escribiendo voy viendo el movimiento del dólar. Y el movimiento de los mercados financieros del petróleo. El dólar baja y el petróleo sube. Está claro su poca credibilidad lo mismo que la credibilidad de la deuda pública norteamericana. Si la idea es la de provocar una gran hiperinflación que pueda reducir el conjunto de la deuda nacional, la credibilidad del dólar quedará completamente tocada. Eso también implica la poca capacidad de la economía norteamericana para ser flexible y pasar de una economía financiera a otra más realista.
En principio creía que la capacidad para llevar de un sitio a otro los efectos de las medidas inflacionarias o antiinflacionarias, tardaban un tiempo. Pero es en la economía real, no en la economía de clic de ratón de los mercados financieros. Veremos adonde nos lleva la primera fase y si se cambian las tendencias de fondo.
En todo caso, estas medidas, para mí, no tienen nada que ver con las contracciones de las curvas de demanda de productos financieros producidas por el gran desapalancamiento debido a la carrera por reducción de riesgos desde los puntos de reducción de las burbujas reales como los precios inmobiliarios a los que aún les faltaría, según algunos, una caída de los precios de un 20%.
En todo caso, la economía norteamericana está realmente apasionante. Ver si logran salir de esta o si se precipitan va a ser divertido. En todo caso no creo que vaya a ser una salida de crisis limpia y rápida. Puede que en una primera ola, se pueda definir un acabamiento pero que al cabo de pocos meses o incluso de algún año, los problemas continúen y se produzca una serie de crisis y recuperaciones cortas que definan el escenario de decadencia general de la economía norteamericana.
El excelente aunque algo catastrofista artículo de Mike Whitney, ( http://www.rebelion.org/noticia.php?id=73103&titular=%E2%80%9Cnadie-sabe-qu%C3%A9-hacer%E2%80%9D- ), incide en la debilidad de la problemática de la economía financiera norteamericana.
Haciendo un pequeño ejercicio de microeconomía con oferta y demanda de productos financieros, si consideramos la contracción de la M3 como una contracción de demanda y por lo tanto un movimiento en la curva de demanda de productos financieros, al aumentar artificialmente la M3 solo podemos alcanzar el equilibrio mediante el movimiento de la curva de oferta monetaria en expansión, lo cual significa que al final, por los mismos productos financieros se pagará más. Bienvenidos al inicio de la inflación de activos financieros.
Lo malo de dejar a Paulson y a Bernanke como apaga fuegos es que el primero no proviene del mundo de la economía, sino de los negocios, lo cual es diferente. Mientras Bernanke es un conocido convencido antideflacionario. Ya se sabe, lo del helicóptero.
Mientras voy escribiendo voy viendo el movimiento del dólar. Y el movimiento de los mercados financieros del petróleo. El dólar baja y el petróleo sube. Está claro su poca credibilidad lo mismo que la credibilidad de la deuda pública norteamericana. Si la idea es la de provocar una gran hiperinflación que pueda reducir el conjunto de la deuda nacional, la credibilidad del dólar quedará completamente tocada. Eso también implica la poca capacidad de la economía norteamericana para ser flexible y pasar de una economía financiera a otra más realista.
En principio creía que la capacidad para llevar de un sitio a otro los efectos de las medidas inflacionarias o antiinflacionarias, tardaban un tiempo. Pero es en la economía real, no en la economía de clic de ratón de los mercados financieros. Veremos adonde nos lleva la primera fase y si se cambian las tendencias de fondo.
En todo caso, estas medidas, para mí, no tienen nada que ver con las contracciones de las curvas de demanda de productos financieros producidas por el gran desapalancamiento debido a la carrera por reducción de riesgos desde los puntos de reducción de las burbujas reales como los precios inmobiliarios a los que aún les faltaría, según algunos, una caída de los precios de un 20%.
En todo caso, la economía norteamericana está realmente apasionante. Ver si logran salir de esta o si se precipitan va a ser divertido. En todo caso no creo que vaya a ser una salida de crisis limpia y rápida. Puede que en una primera ola, se pueda definir un acabamiento pero que al cabo de pocos meses o incluso de algún año, los problemas continúen y se produzca una serie de crisis y recuperaciones cortas que definan el escenario de decadencia general de la economía norteamericana.
jueves, 18 de septiembre de 2008
59 segundos, la crisis y un hartón de reír.
Ayer estuve viendo, o mejor zapeando, un programa llamado 59 segundos que ya había catalogado hace tiempo como un nuevo paso en la manipulación y desinformación masiva. Pero ayer pare en verlo más de 5 segundos seguidos, debido a que estaban hablando de la crisis. Media docena de periodistas comentando en un minuto, cosas de la crisis. ¿De verdad alguien se cree que en 1 minuto se puede hacer un análisis serio de algo?. Lo que me divirtió en sobremanera es como algunos periodistas, de lo que se puede llamar los grupos mediáticos proPSOE (no confundir con izquierdas), hacían algo tan tonto como decir que la crisis era cuestión de la avaricia y de la codicia. Hay que ser muy muy tonto para decir tales estupideces. Pues claro. Ahora resultará que no hay gente ambiciosa ni codiciosa. Si en eso se basa el capitalismo, en empresarios ávidos de ganar dinero. Lo más divertido es que nombrases a Adam Smith y el mercado. Adam Smith para mí es el primero y único economista serio que ha existido y basta leer El Origen de la Riquezas de las Naciones como entender que más que un libro de economía, su éxito se basa en el estudio de la psicología y la sociología de las personas, grupos de personas... como homo aeconomicus (o como sea en latín). Adam Smith se circunscribía a su mundo, al mundo de finales del XVIII, un mundo prerevolución industrial con datos muy interesantes a nivel histórico sobre todas las épocas. La pena de Adam Smith es que ni es leído ni es escuchado y solo es utilizado.
Volviendo a nuestro debate para educación de la ciudadanía, es decir para adoctrinamiento de las masas, en los pocos minutos que vi, todo iba hacia cosas muy poco concretas, que si desregulaciones, que si crisis del neoliberalismo, que si banqueros codiciosos sin escrúpulos... demagogia barata para consumo, para manipulación de mentes preocupadas pero sin conocimientos. Nada que hablar del dólar, de su papel en los mercados mundiales, del excesivo endeudamiento ni sus causas, por supuesto que tampoco diciendo que la desregulación no es cosa del gobierno Bush sino sobretodo de Clinton que como era del Partido Demócrata era ‘bueno’. En general, supongo que después se pelearían en si la crisis es solo de fuera o si hay componentes internos para pasar a si ZP debe hacer algo o no. En general es que no me suelo parar demasiado en cosas tan tontas, aún en el ejercicio mental de intentar entender las formas de manipulación de las mentes sin demasiado conocimiento por el tema.
Lo más interesante es el uso de periodistas en todo ello. No vaya a ser que les ocurra como con el Sr Arce en aquel debate famoso en que un experto con no se cuantos estudios sobre cambio climático, le cantó las verdades a demagogos profesionales como adrianssen. (Se puede poner, raholas, sopenas, sansebastianes.... y todo tipo de periodista barriobajero, mercenarios del poder que tanto sirven una cosa que para otra desde el punto de vista de no saber de nada pero ser capaces de dominar las maneras barriobajeras del lenguaje demagógico y el grito maleducado, ejemplizadores para el tipo de educación que se busca para las masas).
Volviendo a nuestro debate para educación de la ciudadanía, es decir para adoctrinamiento de las masas, en los pocos minutos que vi, todo iba hacia cosas muy poco concretas, que si desregulaciones, que si crisis del neoliberalismo, que si banqueros codiciosos sin escrúpulos... demagogia barata para consumo, para manipulación de mentes preocupadas pero sin conocimientos. Nada que hablar del dólar, de su papel en los mercados mundiales, del excesivo endeudamiento ni sus causas, por supuesto que tampoco diciendo que la desregulación no es cosa del gobierno Bush sino sobretodo de Clinton que como era del Partido Demócrata era ‘bueno’. En general, supongo que después se pelearían en si la crisis es solo de fuera o si hay componentes internos para pasar a si ZP debe hacer algo o no. En general es que no me suelo parar demasiado en cosas tan tontas, aún en el ejercicio mental de intentar entender las formas de manipulación de las mentes sin demasiado conocimiento por el tema.
Lo más interesante es el uso de periodistas en todo ello. No vaya a ser que les ocurra como con el Sr Arce en aquel debate famoso en que un experto con no se cuantos estudios sobre cambio climático, le cantó las verdades a demagogos profesionales como adrianssen. (Se puede poner, raholas, sopenas, sansebastianes.... y todo tipo de periodista barriobajero, mercenarios del poder que tanto sirven una cosa que para otra desde el punto de vista de no saber de nada pero ser capaces de dominar las maneras barriobajeras del lenguaje demagógico y el grito maleducado, ejemplizadores para el tipo de educación que se busca para las masas).
sábado, 13 de septiembre de 2008
Deflación, inflación y la crisis de 1873
Vayamos por partes, deflación, inflación o todo lo contrario. Y sus efectos.
Primero quería comentar que a mi esto se me empieza a asemejar a la crisis de 1873-96. En cuanto a lo que tiene de relevo hegemónico de la potencia dominante pero también en cuanto a su efecto deflacionario. La crisis de 1873 fue producida por la caída de precios, unos por el libre comercio como en Francia a partir del acuerdo de 1860, y otros por la entrada de granos, carnes, lanas... desde ultramar aprovechando la revolución de los transportes. Lo que llevaba a reducciones de los precios de los productos agrarios y por otra parte a inversiones masivas en ultramar.
Al final, la crisis de 1873 acaba en un aumento considerable del paro, pero también con ganancias de poder adquisitivo por parte de los trabajadores. Más que nada, esa crisis supuso el nacimiento de una clase media obrera. Acompañada por las medidas sociales que se tuvieron que implementar para soliviantar al movimiento obrero como la seguridad social por parte de Bismack a mediados de la década de 1880.
Pero también trajo la idea de querer copiar a Gran Bretaña, la fase de copia colonialista de países como Alemania, Bélgica, Italia o incluso los USA, empieza a partir de esta crisis. Será el reparto de África, auspiciado por las ideas proteccionistas que se iban incorporando para sostener a una industria y una agricultura en caída y que debía colocar sus productos en las colonias. Es la época en que el PIB de la India colonial, pasa del 10% a un 1-2% con el hundimiento intencionado británico de la industria artesanal textil y la industria naval india para poder colocar los productos del Lancastershire.
Lo interesante es como la deflación de precios pudo finalmente ofrecer mejores capacidades de compra a las clases obreras. Pero claro, eso era si no se iban al paro. La competencia agraria hundía los mercados provinciales y esto junto a la competencia, hundía la industria.
Ahora pongamos China en lugar de Argentina, Australia o el Canadá del siglo XIX. Pongamos industria de consumo en lugar de granos y carnes. El resultado es un proceso de flujo monetario hacia los nuevos dorados de la producción. El final, el proteccionismo, pero también un periodo largo y complejo con crisis alternándose con cortas recuperaciones y deterioros sociales por 23 años. Pero también una mejora social de las rentas de trabajo y una expansión de las bases productivas industriales por Europa. A la vez, el fin de la hegemonía incontestable británica. Y por último, las nuevas potencias emergentes, Alemania, acabando enfrentándose a las viejas potencias Francia e Inglaterra en 1914.
Y ahora, después del discurso histórico, retomemos la cuestión de la inflación-deflación. La M3 ha caído espectacularmente al ritmo de las caídas de las materias primas. De hecho se supone que la M3 ha caído por el desapalancamiento, por la eliminación de deudas, por la eliminación de la actividad de préstamo. Recordemos como crece el dinero por medio de los préstamos y los endeudamientos por medio del sistema financiero de depósitos. Pues como los circuitos financieros están cortocircuitados pues acaba afectando al dinero final disponible, tanto para el consumo como para la especulación, y por lo tanto se acaba desinflando la burbuja.
Por lo tanto estamos en deflación por reducción de masa monetaria y por lo tanto el dólar tiende a subir por ser menos. Pero aquí hay que jugar con dos velocidades, la velocidad a la cual se desinfla la burbuja monetaria y la velocidad a la que se desinfla la necesidad de dólares.
La caída del comercio mundial tanto en volumen como en precios, supone la primera caída importante de necesidades de moneda. Pero la masa de monedas está sobretodo en los circuitos financieros, aunque los futuros en materias primas son una parte de los mismos. Sin embargo, los temas importantes, una vez rota la burbuja de productos financieros relacionados con los mercados inmobiliarios, podrían ser la deuda corporativa, la deuda pública y los mercados monetarios así como los mercados de swaps.
Por lo tanto si hemos de creer al funcionamiento normal de cualquier otra crisis de las anteriores, ahora es cuando se produciría un aumento en el valor del dólar y una búsqueda de valores refugios como la deuda pública norteamericana.
Sin embargo este proceso está regulado debido a que un encarecimiento del dólar supone la colocación de productos manufactureros y por lo tanto el mantenimiento de la demanda de materias primas globales para la producción fuera de los USA. El problema es que la demanda interna norteamericana no es la única que puede hacer frente a las demandas globales. Y por otra parte, las relaciones globales ajenas a los USA han aumentado considerablemente. Por lo tanto, la economía productiva norteamericana no se podrá poner en posición de locomotora de salida de la crisis. Es más, si la competitividad norteamericana se reduce por una mejora del dólar, sin variar las relaciones de intercambio, las empresas con actividad en USA se pueden ver mermadas como valores atractivos. Es decir, podríamos tener una espiral deflacionaria dentro de los USA con una reducción de actividad. Un dólar fuerte pero debido a la caída de la actividad y de los intercambios, del valor de los activos, de la caída de depósitos que dejaría en aumento la masa del M1 pero reduciría brutalmente el ratio M3/M1 debido básicamente a que las alternativas de retorno del dólar no generarían suficiente confianza en la actividad por parte de los inversores.
En definitiva, o bien se deja el ciclo natural subir el papel del dólar, lo cual incluso podría ayudar en parte al sistema financiero, mediante una deflación pero con la consecuencia de la destrucción de la actividad que acabaría con la caída de los bancos regionales y actividades interiores, o bien se presta a un proceso inflacionario por medio de la impresión masiva de billetes de tal manera que un aumento en la M1, aunque el ratio M3/M1 caiga, consiga parar en cierta manera la caída absoluta de la M3. Una deflación, tal como está siendo estructurado el esquema de relaciones mundiales, podría acabar con la actividad completa de los USA, tal como ocurrió en Japón en 1990. La deflación significa entre otras cosas, que la caída de los precios inmobiliarios aún tendría para mucho y por lo tanto el sostenimiento del sector financiero sería imposible. Pero el esquema de inflación podría generar la desconfianza masiva en el dólar y la caída final en una espiral superinflacionaria.
Desde luego, está complicado y desde luego no es para mañana la solución. De momento a esperar las elecciones, podemos ver un proceso deflacionario. Pero existe un problema también en este proceso deflacionario de las materias primas y es que a diferencia de otras crisis, los USA ya no son la parte más importante del consumo y por lo tanto, si la demanda global se mantiene, podremos ver topes en los precios de caída y de ahí un proceso de inflación y caída del dólar. Ya veremos como acaba esto.
Primero quería comentar que a mi esto se me empieza a asemejar a la crisis de 1873-96. En cuanto a lo que tiene de relevo hegemónico de la potencia dominante pero también en cuanto a su efecto deflacionario. La crisis de 1873 fue producida por la caída de precios, unos por el libre comercio como en Francia a partir del acuerdo de 1860, y otros por la entrada de granos, carnes, lanas... desde ultramar aprovechando la revolución de los transportes. Lo que llevaba a reducciones de los precios de los productos agrarios y por otra parte a inversiones masivas en ultramar.
Al final, la crisis de 1873 acaba en un aumento considerable del paro, pero también con ganancias de poder adquisitivo por parte de los trabajadores. Más que nada, esa crisis supuso el nacimiento de una clase media obrera. Acompañada por las medidas sociales que se tuvieron que implementar para soliviantar al movimiento obrero como la seguridad social por parte de Bismack a mediados de la década de 1880.
Pero también trajo la idea de querer copiar a Gran Bretaña, la fase de copia colonialista de países como Alemania, Bélgica, Italia o incluso los USA, empieza a partir de esta crisis. Será el reparto de África, auspiciado por las ideas proteccionistas que se iban incorporando para sostener a una industria y una agricultura en caída y que debía colocar sus productos en las colonias. Es la época en que el PIB de la India colonial, pasa del 10% a un 1-2% con el hundimiento intencionado británico de la industria artesanal textil y la industria naval india para poder colocar los productos del Lancastershire.
Lo interesante es como la deflación de precios pudo finalmente ofrecer mejores capacidades de compra a las clases obreras. Pero claro, eso era si no se iban al paro. La competencia agraria hundía los mercados provinciales y esto junto a la competencia, hundía la industria.
Ahora pongamos China en lugar de Argentina, Australia o el Canadá del siglo XIX. Pongamos industria de consumo en lugar de granos y carnes. El resultado es un proceso de flujo monetario hacia los nuevos dorados de la producción. El final, el proteccionismo, pero también un periodo largo y complejo con crisis alternándose con cortas recuperaciones y deterioros sociales por 23 años. Pero también una mejora social de las rentas de trabajo y una expansión de las bases productivas industriales por Europa. A la vez, el fin de la hegemonía incontestable británica. Y por último, las nuevas potencias emergentes, Alemania, acabando enfrentándose a las viejas potencias Francia e Inglaterra en 1914.
Y ahora, después del discurso histórico, retomemos la cuestión de la inflación-deflación. La M3 ha caído espectacularmente al ritmo de las caídas de las materias primas. De hecho se supone que la M3 ha caído por el desapalancamiento, por la eliminación de deudas, por la eliminación de la actividad de préstamo. Recordemos como crece el dinero por medio de los préstamos y los endeudamientos por medio del sistema financiero de depósitos. Pues como los circuitos financieros están cortocircuitados pues acaba afectando al dinero final disponible, tanto para el consumo como para la especulación, y por lo tanto se acaba desinflando la burbuja.
Por lo tanto estamos en deflación por reducción de masa monetaria y por lo tanto el dólar tiende a subir por ser menos. Pero aquí hay que jugar con dos velocidades, la velocidad a la cual se desinfla la burbuja monetaria y la velocidad a la que se desinfla la necesidad de dólares.
La caída del comercio mundial tanto en volumen como en precios, supone la primera caída importante de necesidades de moneda. Pero la masa de monedas está sobretodo en los circuitos financieros, aunque los futuros en materias primas son una parte de los mismos. Sin embargo, los temas importantes, una vez rota la burbuja de productos financieros relacionados con los mercados inmobiliarios, podrían ser la deuda corporativa, la deuda pública y los mercados monetarios así como los mercados de swaps.
Por lo tanto si hemos de creer al funcionamiento normal de cualquier otra crisis de las anteriores, ahora es cuando se produciría un aumento en el valor del dólar y una búsqueda de valores refugios como la deuda pública norteamericana.
Sin embargo este proceso está regulado debido a que un encarecimiento del dólar supone la colocación de productos manufactureros y por lo tanto el mantenimiento de la demanda de materias primas globales para la producción fuera de los USA. El problema es que la demanda interna norteamericana no es la única que puede hacer frente a las demandas globales. Y por otra parte, las relaciones globales ajenas a los USA han aumentado considerablemente. Por lo tanto, la economía productiva norteamericana no se podrá poner en posición de locomotora de salida de la crisis. Es más, si la competitividad norteamericana se reduce por una mejora del dólar, sin variar las relaciones de intercambio, las empresas con actividad en USA se pueden ver mermadas como valores atractivos. Es decir, podríamos tener una espiral deflacionaria dentro de los USA con una reducción de actividad. Un dólar fuerte pero debido a la caída de la actividad y de los intercambios, del valor de los activos, de la caída de depósitos que dejaría en aumento la masa del M1 pero reduciría brutalmente el ratio M3/M1 debido básicamente a que las alternativas de retorno del dólar no generarían suficiente confianza en la actividad por parte de los inversores.
En definitiva, o bien se deja el ciclo natural subir el papel del dólar, lo cual incluso podría ayudar en parte al sistema financiero, mediante una deflación pero con la consecuencia de la destrucción de la actividad que acabaría con la caída de los bancos regionales y actividades interiores, o bien se presta a un proceso inflacionario por medio de la impresión masiva de billetes de tal manera que un aumento en la M1, aunque el ratio M3/M1 caiga, consiga parar en cierta manera la caída absoluta de la M3. Una deflación, tal como está siendo estructurado el esquema de relaciones mundiales, podría acabar con la actividad completa de los USA, tal como ocurrió en Japón en 1990. La deflación significa entre otras cosas, que la caída de los precios inmobiliarios aún tendría para mucho y por lo tanto el sostenimiento del sector financiero sería imposible. Pero el esquema de inflación podría generar la desconfianza masiva en el dólar y la caída final en una espiral superinflacionaria.
Desde luego, está complicado y desde luego no es para mañana la solución. De momento a esperar las elecciones, podemos ver un proceso deflacionario. Pero existe un problema también en este proceso deflacionario de las materias primas y es que a diferencia de otras crisis, los USA ya no son la parte más importante del consumo y por lo tanto, si la demanda global se mantiene, podremos ver topes en los precios de caída y de ahí un proceso de inflación y caída del dólar. Ya veremos como acaba esto.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
Crisis, ¿donde estamos? Algunas pistas.
¿Donde estamos?
A mi me da la impresión de que hay mucha gente que habla y poca que sabe. Y que sabe de varias cuestiones.
En primer lugar me hace mucha gracia la pseudoizquierda o capitalismo pseudocaritativo del PSOE en la insistencia en que la crisis económica o desaceleración o como la llamen, proviene del exterior. En tal caso habría que saber cuales son las causas de la crisis en el epicentro del imperio. Y que yo sepa aun no he leído (leído porque escuchar por la radio o la tele me parece una pérdida completa de tiempo), nada explicativo concerniente a que va la crisis norteamericana.
Entonces ¿de que va la crisis norteamericana?. Si hemos de creer a aquel exprofe del IESE de web exitosa que terminó con columna quirical en cotizalia, esto iba de una cosa que se llamaba subprimes. Si, es cierto, las subprimes han tenido mucha importancia. Pero las subprimes se producen por la caída previa del sector inmobiliario. La idea de en Florida o Arizona o California, los vendedores y especuladores de viviendas, lo mismo que en España, que compraban para vender más caro en unos meses, encontraron dificultades para vender. Pero esto ocurría a partir de verano del 2006, ahí es nada.
El problema básico es que la caída del precio de los activos ya no podía servir para refinanciar los créditos. Las revisiones de hipoteca para que el valor del crecimiento del precio de la vivienda sirviera para mantener los ratios de consumo de la clase media norteamericana. Mayo-Junio del 2006 fue la clave. Dos acontecimientos, por una parte los problemas con el dólar donde las autoridades norteamericanas decidían no publicar la M3 y donde se daban cuenta de la estructuración de la economía global dejaba a países no demasiado amigos como China o Rusia, con inmensas reservas de divisas. Y por otra los primeros informes sobre las estructuras de financiación del sector inmobiliario como una inmensa pirámide de créditos, cuyo primer informe fue publicado en Febrero del 2006. Naturalmente, una vez que el sector hipotecario empieza a entrar en crisis, las peores hipotecas son las que primero empiezan a sufrir, es decir, las que tienen menores puntuaciones de crédito, las concedidas a personas sin grandes recursos, las llamadas subprimes y también las alt-a. Pero tenemos que entender que en USA, la economía del crédito, con muchísimas oficinas de crédito que incluso juegan al por menor, a prestar o adelantar cantidades pequeñas como avance de los pagos de los salarios o bien de los pagos de las ayudas. Estas agencias prestando al mismo tipo de consumidor que los dedicados a las subprimes, familias pobres de la clase trabajadora, afroamericanos, inmigrantes, minorías... Estamos ante una economía financiera dedicada al préstamo y al endeudamiento mientras que por otra parte, la globalización ayuda a la salida de factorías industriales de las multinacionales norteamericanas fuera del país. Junto a ello, la política fiscal de Bush de ayudar a los ricos reduciendo sus impuestos.
Las ideas de reducir los impuestos a los ricos por considerar que son los ricos los que pueden invertir en la economía y por lo tanto dinamizarla. La idea es cierta y se basa en las ideas de Reagan, salvo que la clase rica norteamericana no se ha dedicado a invertir en proyectos productivos. Todo lo contrario, han preferido subirse al barco de las inversiones financieras y de los negocios financieros en torno a la llamada FIRE, financieras, aseguradoras (insurence) e inmobiliarias (real estate).
Eso no quiere decir que la economía norteamericana no tenga cosas interesantes, el sector inmobiliario por ejemplo, solo alcanza entre el 5-6% del PIB. No se trata de una crisis inmobiliaria por exceso de producción sino porque los precios, o la espiral de precios sobre la que se basaba la economía FIRE, ya no podía ser asumida por las clases trabajadoras (work class y middle class). Se trata de una cuestión relacionada con la capacidad de la economía Norteamericana para mantenerse en la misma tónica de economía de endeudamiento y financiera, mientras el sector manufacturero se reduce a un 14% del PIB total.
Mientras pasa esto, otra presión se produce desde el campo del dólar, el aumento de los precios de las materias primas, primero como escape a la economía de burbujas, el crecimiento final en el 2007 de los precios del petróleo y de los metales, pero también el aumento considerables en los mercados de futuros del CBOE en maíz, trigo, soja... A ello se añade la ayuda que supone el anuncio del plan de biocombustibles anunciado por la administración Bush que supone el detonador adecuado para dirigir en la dirección adecuada los mercados alimentarios.
Pero también estamos ante la evidencia de la falta de credibilidad de los datos proporcionados por el gobierno norteamericano tanto en la inflación como en desempleo incluso en crecimiento. La intención de no publicar la M3 ya es todo un síntoma. En este caso si tenemos que hacer caso a los datos de shadowstats.com, la M3 solo habría empezado a caer desde principios del 2008 y aún así se mantendría en niveles más que importantes por encima del 10%.
Esta idea de la caída de la liquidez al ritmo de caídas en los endeudamientos y rupturas en las burbujas, apuntarían a una deflación. Solo que las ayudas para socializar a Fannie Mae (FNMA) y Freddie mac (FHLMC), o Bear Stearn y lo que queda, supone mantener las impresoras de dinero y la generación de deuda pública (la Fed solo imprime a cambio de deuda del tesoro), puedan acabar en superinflación.
Esa es la gran duda, si deflación o superinflación. Mientras que ya no son los tenentes de hipotecas basuras los que no pueden pagar sino las hipotecas primes, generadas por Fannie y por Freddie. Es decir, la crisis de insolvencia ha llegado a las clases medias con recursos.
Se trata pues de un estallido en la economía de endeudamiento en la que estaba estructurada la economía norteamericana desde la crisis de los años 70. Evidentemente la política fiscal y el déficit público generados por Bush tienen mucho que decir. Con Clinton, sin necesidad de inyectar mucha deuda ni muchos dólares, suponían un dólar fuerte y por lo tanto un petróleo y unas materias primas baratas. Considerar si los planificadores estratégicos de los USA han potenciado esta subida del petróleo vía caída del dólar, para endurecer las bases de la economía China o si ha tenido más importancia las ideas ideológicas de ayuda a la clase rica, no tiene importancia para los resultados finales. Aunque si que bastaría una revisión de las políticas fiscales para ayudar a solucionar muchas cosas. Aunque de momento lo que tenemos es una economía con graves problemas de insolvencia sencillamente porque la deuda norteamericana, tanto la federal como el resto de la pública, de las empresas y los particulares, alcanza cifras records de endeudamiento ya cercanas al 400% del PIB norteamericano. Una deuda imposible de pagar.
Para la economía española o la europea, estos problemas de la economía norteamericana tienen tres vertientes. Por una parte la evolución del dólar, por otra la relación del propio mercado norteamericano en la demanda de la economía alemana y en general de los sectores exportadores y por último en cuanto a las cuestiones relacionadas con las materias primas internacionales cotizadas en dólares, lo cual tiene mucho que ver con la evolución de las dos cuestiones anteriores.
Si vamos por parte, la primera consideración del dólar, hay que considerar el juego de los bancos centrales exportadores y acumuladores de divisas, los países del Golfo, Japón, pero sobretodo China y Rusia cuya capacidad de maniobra por ausencia de capacidad de presión política como pudiera ser en Japón o en los países del Golfo, pueden poner acento en requerir garantías extras a los norteamericanos. La tenencia de la inmensa cantidad de bonos de Fannie y Freddie por parte de las inversiones rusas o chinas, de los bancos centrales y los fondos soberanos en general exigen garantías. Seguramente esto es lo que está detrás de la intervención estatal en Fannie y Freddie pero también en la subida del dólar seguramente intervenida. La clave está en la capacidad de la Fed para mantener el cambio del dólar, sobretodo con la cantidad de dólares que deben estar liberándose de las burbujas del petróleo y materias primas, a pesar de la reducción de liquidez con anulación de deudas del sector financiero. Por lo tanto estamos en lo mismo, si vamos hacia deflación o hacia superinflación. De momento, entre las presiones de subida de producción de la OPEP y la caída de la demanda norteamericana responsable del 25% de la demanda global, los precios han caído lo mismo que en buena parte de las materias primas aunque manteniéndose altas. Parece que el nivel de 120 dólares es el considerado más adecuado para considerar un peligro importante para la economía real. Mientras la OPEP insiste en los como base mínima.
Lo que si que está golpeando a Europa en general es en la caída del mercado interno norteamericano, principal responsable de las desaceleraciones europeas. Pero estas desaceleraciones de las economías exportadoras no han sido demasiado importantes para España, tardan algo más de tiempo en contagiarse y seguramente lo harán más sobre las dos regiones españolas más exportadoras como País Vasco y Catalunya. Pero seguramente no empezará a notarse hasta finales del 2008 o principios del 2009.
Sin embargo, el problema principal, la duda sobre si vamos a una deflación o a una inflación, o si se empieza a ver el fin de los problemas en la economía de endeudamiento norteamericana, aun no tienen pinta de poder resolverse a medio plazo. Después, una vez visto hacia donde vamos, faltaría saber hasta donde y solo en esa ocasión podríamos empezar a ver la resolución de la crisis norteamericana. Sin embargo es bastante improbable que se haga algo primero hasta no saber quien va a mandar en Washington, lo cual supone despejar la duda sobre la política fiscal y después, ver si esos cambios tienen los efectos adecuados en la economía real, es decir, esperar al menos hasta verano del 2009 y solo para ver por donde vamos.
Todo lo anterior es sólo para dar cuerda a la idea de la pseudoizquierda capitalista del PSOE de que la crisis tiene un componente prácticamente externo. Pero queda la duda de a que se va a dedicar la economía española en los años de regulación de la demanda del ladrilleo. A la economía de endeudamiento copiada de los USA y patrocinada por el gobierno Aznar y no corregida por ZP en cuatro años, hay que añadir la crisis por exceso de producción en el sector ladrillero y por otra parte la falta de capacidad de relevos adecuados a la economía ladrillera. La economía ladrillera fue una salida aceptable a la desindustrialización y financiabilización de la economía española (junto a su papel de lavadora mundial de dinero negro) desde la entrada en la UE. La pregunta no es cuando se acaba la crisis norteamericana, que parece tiene pinta que para rato, sino cuanto tiempo después de la salida de la crisis global, tardará España para reestructurar algún tipo de economía efectiva.
A mi me da la impresión de que hay mucha gente que habla y poca que sabe. Y que sabe de varias cuestiones.
En primer lugar me hace mucha gracia la pseudoizquierda o capitalismo pseudocaritativo del PSOE en la insistencia en que la crisis económica o desaceleración o como la llamen, proviene del exterior. En tal caso habría que saber cuales son las causas de la crisis en el epicentro del imperio. Y que yo sepa aun no he leído (leído porque escuchar por la radio o la tele me parece una pérdida completa de tiempo), nada explicativo concerniente a que va la crisis norteamericana.
Entonces ¿de que va la crisis norteamericana?. Si hemos de creer a aquel exprofe del IESE de web exitosa que terminó con columna quirical en cotizalia, esto iba de una cosa que se llamaba subprimes. Si, es cierto, las subprimes han tenido mucha importancia. Pero las subprimes se producen por la caída previa del sector inmobiliario. La idea de en Florida o Arizona o California, los vendedores y especuladores de viviendas, lo mismo que en España, que compraban para vender más caro en unos meses, encontraron dificultades para vender. Pero esto ocurría a partir de verano del 2006, ahí es nada.
El problema básico es que la caída del precio de los activos ya no podía servir para refinanciar los créditos. Las revisiones de hipoteca para que el valor del crecimiento del precio de la vivienda sirviera para mantener los ratios de consumo de la clase media norteamericana. Mayo-Junio del 2006 fue la clave. Dos acontecimientos, por una parte los problemas con el dólar donde las autoridades norteamericanas decidían no publicar la M3 y donde se daban cuenta de la estructuración de la economía global dejaba a países no demasiado amigos como China o Rusia, con inmensas reservas de divisas. Y por otra los primeros informes sobre las estructuras de financiación del sector inmobiliario como una inmensa pirámide de créditos, cuyo primer informe fue publicado en Febrero del 2006. Naturalmente, una vez que el sector hipotecario empieza a entrar en crisis, las peores hipotecas son las que primero empiezan a sufrir, es decir, las que tienen menores puntuaciones de crédito, las concedidas a personas sin grandes recursos, las llamadas subprimes y también las alt-a. Pero tenemos que entender que en USA, la economía del crédito, con muchísimas oficinas de crédito que incluso juegan al por menor, a prestar o adelantar cantidades pequeñas como avance de los pagos de los salarios o bien de los pagos de las ayudas. Estas agencias prestando al mismo tipo de consumidor que los dedicados a las subprimes, familias pobres de la clase trabajadora, afroamericanos, inmigrantes, minorías... Estamos ante una economía financiera dedicada al préstamo y al endeudamiento mientras que por otra parte, la globalización ayuda a la salida de factorías industriales de las multinacionales norteamericanas fuera del país. Junto a ello, la política fiscal de Bush de ayudar a los ricos reduciendo sus impuestos.
Las ideas de reducir los impuestos a los ricos por considerar que son los ricos los que pueden invertir en la economía y por lo tanto dinamizarla. La idea es cierta y se basa en las ideas de Reagan, salvo que la clase rica norteamericana no se ha dedicado a invertir en proyectos productivos. Todo lo contrario, han preferido subirse al barco de las inversiones financieras y de los negocios financieros en torno a la llamada FIRE, financieras, aseguradoras (insurence) e inmobiliarias (real estate).
Eso no quiere decir que la economía norteamericana no tenga cosas interesantes, el sector inmobiliario por ejemplo, solo alcanza entre el 5-6% del PIB. No se trata de una crisis inmobiliaria por exceso de producción sino porque los precios, o la espiral de precios sobre la que se basaba la economía FIRE, ya no podía ser asumida por las clases trabajadoras (work class y middle class). Se trata de una cuestión relacionada con la capacidad de la economía Norteamericana para mantenerse en la misma tónica de economía de endeudamiento y financiera, mientras el sector manufacturero se reduce a un 14% del PIB total.
Mientras pasa esto, otra presión se produce desde el campo del dólar, el aumento de los precios de las materias primas, primero como escape a la economía de burbujas, el crecimiento final en el 2007 de los precios del petróleo y de los metales, pero también el aumento considerables en los mercados de futuros del CBOE en maíz, trigo, soja... A ello se añade la ayuda que supone el anuncio del plan de biocombustibles anunciado por la administración Bush que supone el detonador adecuado para dirigir en la dirección adecuada los mercados alimentarios.
Pero también estamos ante la evidencia de la falta de credibilidad de los datos proporcionados por el gobierno norteamericano tanto en la inflación como en desempleo incluso en crecimiento. La intención de no publicar la M3 ya es todo un síntoma. En este caso si tenemos que hacer caso a los datos de shadowstats.com, la M3 solo habría empezado a caer desde principios del 2008 y aún así se mantendría en niveles más que importantes por encima del 10%.
Esta idea de la caída de la liquidez al ritmo de caídas en los endeudamientos y rupturas en las burbujas, apuntarían a una deflación. Solo que las ayudas para socializar a Fannie Mae (FNMA) y Freddie mac (FHLMC), o Bear Stearn y lo que queda, supone mantener las impresoras de dinero y la generación de deuda pública (la Fed solo imprime a cambio de deuda del tesoro), puedan acabar en superinflación.
Esa es la gran duda, si deflación o superinflación. Mientras que ya no son los tenentes de hipotecas basuras los que no pueden pagar sino las hipotecas primes, generadas por Fannie y por Freddie. Es decir, la crisis de insolvencia ha llegado a las clases medias con recursos.
Se trata pues de un estallido en la economía de endeudamiento en la que estaba estructurada la economía norteamericana desde la crisis de los años 70. Evidentemente la política fiscal y el déficit público generados por Bush tienen mucho que decir. Con Clinton, sin necesidad de inyectar mucha deuda ni muchos dólares, suponían un dólar fuerte y por lo tanto un petróleo y unas materias primas baratas. Considerar si los planificadores estratégicos de los USA han potenciado esta subida del petróleo vía caída del dólar, para endurecer las bases de la economía China o si ha tenido más importancia las ideas ideológicas de ayuda a la clase rica, no tiene importancia para los resultados finales. Aunque si que bastaría una revisión de las políticas fiscales para ayudar a solucionar muchas cosas. Aunque de momento lo que tenemos es una economía con graves problemas de insolvencia sencillamente porque la deuda norteamericana, tanto la federal como el resto de la pública, de las empresas y los particulares, alcanza cifras records de endeudamiento ya cercanas al 400% del PIB norteamericano. Una deuda imposible de pagar.
Para la economía española o la europea, estos problemas de la economía norteamericana tienen tres vertientes. Por una parte la evolución del dólar, por otra la relación del propio mercado norteamericano en la demanda de la economía alemana y en general de los sectores exportadores y por último en cuanto a las cuestiones relacionadas con las materias primas internacionales cotizadas en dólares, lo cual tiene mucho que ver con la evolución de las dos cuestiones anteriores.
Si vamos por parte, la primera consideración del dólar, hay que considerar el juego de los bancos centrales exportadores y acumuladores de divisas, los países del Golfo, Japón, pero sobretodo China y Rusia cuya capacidad de maniobra por ausencia de capacidad de presión política como pudiera ser en Japón o en los países del Golfo, pueden poner acento en requerir garantías extras a los norteamericanos. La tenencia de la inmensa cantidad de bonos de Fannie y Freddie por parte de las inversiones rusas o chinas, de los bancos centrales y los fondos soberanos en general exigen garantías. Seguramente esto es lo que está detrás de la intervención estatal en Fannie y Freddie pero también en la subida del dólar seguramente intervenida. La clave está en la capacidad de la Fed para mantener el cambio del dólar, sobretodo con la cantidad de dólares que deben estar liberándose de las burbujas del petróleo y materias primas, a pesar de la reducción de liquidez con anulación de deudas del sector financiero. Por lo tanto estamos en lo mismo, si vamos hacia deflación o hacia superinflación. De momento, entre las presiones de subida de producción de la OPEP y la caída de la demanda norteamericana responsable del 25% de la demanda global, los precios han caído lo mismo que en buena parte de las materias primas aunque manteniéndose altas. Parece que el nivel de 120 dólares es el considerado más adecuado para considerar un peligro importante para la economía real. Mientras la OPEP insiste en los como base mínima.
Lo que si que está golpeando a Europa en general es en la caída del mercado interno norteamericano, principal responsable de las desaceleraciones europeas. Pero estas desaceleraciones de las economías exportadoras no han sido demasiado importantes para España, tardan algo más de tiempo en contagiarse y seguramente lo harán más sobre las dos regiones españolas más exportadoras como País Vasco y Catalunya. Pero seguramente no empezará a notarse hasta finales del 2008 o principios del 2009.
Sin embargo, el problema principal, la duda sobre si vamos a una deflación o a una inflación, o si se empieza a ver el fin de los problemas en la economía de endeudamiento norteamericana, aun no tienen pinta de poder resolverse a medio plazo. Después, una vez visto hacia donde vamos, faltaría saber hasta donde y solo en esa ocasión podríamos empezar a ver la resolución de la crisis norteamericana. Sin embargo es bastante improbable que se haga algo primero hasta no saber quien va a mandar en Washington, lo cual supone despejar la duda sobre la política fiscal y después, ver si esos cambios tienen los efectos adecuados en la economía real, es decir, esperar al menos hasta verano del 2009 y solo para ver por donde vamos.
Todo lo anterior es sólo para dar cuerda a la idea de la pseudoizquierda capitalista del PSOE de que la crisis tiene un componente prácticamente externo. Pero queda la duda de a que se va a dedicar la economía española en los años de regulación de la demanda del ladrilleo. A la economía de endeudamiento copiada de los USA y patrocinada por el gobierno Aznar y no corregida por ZP en cuatro años, hay que añadir la crisis por exceso de producción en el sector ladrillero y por otra parte la falta de capacidad de relevos adecuados a la economía ladrillera. La economía ladrillera fue una salida aceptable a la desindustrialización y financiabilización de la economía española (junto a su papel de lavadora mundial de dinero negro) desde la entrada en la UE. La pregunta no es cuando se acaba la crisis norteamericana, que parece tiene pinta que para rato, sino cuanto tiempo después de la salida de la crisis global, tardará España para reestructurar algún tipo de economía efectiva.
viernes, 5 de septiembre de 2008
Ideas para la gestión de la crisis económica.
He estado leyendo algún foro algo serio que demandaba ideas para salir de la crisis.
Lo interesante ha sido el tipo de respuestas. Por la naturaleza de dicho foro se aleja de las típicas respuestas emocionales, simplistas y casi insultonas de la mayoría de los foros por lo que respuestas largas y mínimamente razonas constituían la base de los comentarios.
Lo interesante no son las ideas, o al menos lo que a mi me ha parecido interesante. Sino por una parte las referencias a los conceptos típicos de las doctrinas neoliberales (o neocons), de la globalización y semejantes. Cuestiones como las de reducción del gasto público, reducción de salarios (eufemísticamente moderación salarial), el endiosiamento del mercado...
En general, algunos participantes han dado ideas de que previamente se debería hacer un buen diagnóstico de las causas para poder enfrentarlas. Pero por lo general dominando la demagogia de las ideas globalizadoras del Consenso de Washington. Y es que el liberalismo, como ideología dominante de una parte de la sociedad, ya sea por convicción, o porque ‘mi tribu’ política lo asume y por lo tanto debe de ser bueno, o la mayor de las veces por machacanería de los medios, está fuertemente enraizado a parte del pensamiento económico civil. Sobretodo de quienes no saben ni de lo que hablan. El concepto propagandístico del mercado como algo bueno, la poca intervención estatal, la globalización, libre movimiento de capitales, desregulaciones... es más de lo mismo. Sólo que me pregunto cuanta gente de las que defiende tan férreamente tales pensamientos ha llegado a esa idea por razonamiento interno, por confrontación de ideas o por reflexión interior. Sencillamente en mi opinión se toma TODO, como un paquete que se vende de tipo teologal, todo bien empaquetado como unas CDOs de CDAs o de swaps, y se vende íntegramente como algo bueno frente a lo malo que es lo de la tribu de enfrente. A ello se añade que la ‘tribu de enfrente’ no es capaz de definir una ideología económica coherente, incluso defendiendo lo mismo aunque con ese gesto de capitalismo caritativo que supone el sistema de cobertura social (que dicho sea de paso mantiene el diferencial de gasto público con Europa desde los años 80 en 6-7 puntos de PIB).
En general me encanta cuando se habla de aumentar la productividad o de moderación salarial o de reducir los gastos del estado. Más de lo mismo. Pero sin embargo, si realizamos un diagnóstico podría ver que el neoliberalismo o doctrinas neocon o mejor sus fallas, están en entredicho y en corazón de la crisis.
Por supuesto que nadie va más allá de una línea que parece no poder traspasarse. Por ejemplo nadie dice de salir del euro. Quizás a estas alturas sea una catástrofe mayor. Pero nadie se plantea que la crisis del ladrillo está relacionada con las políticas de subidas de tipos del BCE, y que ello es así, sencillamente porque la economía de la periferia de la eurozona, no está correlacionada con la economía del núcleo duro de la eurozona. Y dada la debilidad en la importancia económica y política, no lo estará.
Se ha criticado estos días al Finantial Times y a algunos periodistas británicos por el tratamiento de PIGS y el artículo sobre el lodazal. Pero aunque haya sido un desafortunado juego de palabras, nadie se pregunta por el fondo de la cuestión, el descompasamiento de las economías periféricas de las centrales dentro de la eurozona. Y una vez acabadas las ayudas económicas, no hay mecanismo de compensación adecuado como podría pasar con zonas decadentes de un mismo país. En los 10 años de historia del euro, los estadistas españoles no se han dedicado para nada a planificar ese acompasamiento que ahora resultaría esencial. El resultado es que los beneficios de la política económica del BCE apoyaban una bonanza por encima de las expectativas con determinadas políticas, y que a la contra, apoyarán una caída mucho más dura de la que sería natural, retroalimentada por los vicios de la época de bonanza como el crecimiento del déficit por cuenta corriente hasta cifras impensables en caso de una moneda nacional.
Por lo general, entiendo que los políticos, tanto de uno como de otro bando del bipartidismo totalitario reinante, anden preocupados. Los unos asustados en algo que se les escapa completamente, los otros por dar respuestas coherente que puedan darles la imagen de gestores capaces. Y en general, tanto unos como otros, atacan el vicio político de la urgencia sin preguntarse por las causas de fondo. Se trata de las soluciones que se pueden dar ahora para que puedan dar resultados en unos pocos meses. Soluciones de urgencia. Lo mismo que las planificaciones económicas que no van más allá de los cuatros años del ciclo económico como mucho.
La insensatez de los políticos españoles en materia de gestión y planificación económica es apabullantemente inexistente. Lo ha sido así y no se espere muchos cambios. Y naturalmente ni siquiera cambios radicales ni cambios moderados. Una se empieza a preguntar donde reside la soberanía nacional. En el pueblo ya se sabe que no, pero ni tan siquiera lo hace en los políticos y los grupos empresariales que los parasitan.
Aunque solo sea por poner un poco de mi parte puedo intuir y sin pensar demasiado en tres medidas urgentes:
- Apoyo al sector auxiliar de la construcción: fabricantes de sanitarios, ceramistas, cristaleras, muebles, calentadores, pintura, cemento, armaduras... para poder exportar sus producciones o dar salidas adecuadas para evitar que colapse junto con la construcción.
- Políticas de publicidad a mercados exteriores para la venta del país a los jubiletas alemanes, franceses, ingleses... para que retornen a comprar casas en el litoral español. La imagen de España ha sido muy perjudicada por la ilegalización de pisos, la mala construcción o incluso los timos...
- Formación de un gran fondo público que compre a precios de quita parte de las hipotecas, sobretodo a más de 25 años. Junto con el cierre de cajas y nacionalización de los bancos que vayan mal. Sin una intervención urgente en el sector limpiando y reduciendo los riesgos de provisiones, mal iremos. La compra de los préstamos no significa una ayuda al sector financiero directo sino que se ha de realizar con los descuentos que suponen la reducción de deuda, la reducción de riesgos y de provisiones... La reducción del tiempo de hipoteca y la reducción del montante debería suponer una quita importante en los pagos de deuda pero sin olvidar la segunda deuda hipotecaria que debería ser garantizada por parte del estado en función de las ayudas existentes, como emancipación, ayuda social, ayuda de alquiler... para poder retrasar los pagos cuando los tipos bajen o en función de mejoras del empleo. Con la posibilidad de reunificación de la deuda de nuevo. Sin embargo esta medida no es factible sin una regulación fuerte de todo el sector financiero y la prohibición de concesión de créditos personales a más de 25 años. Obviamente tampoco es para especuladores.
Sin embargo es necesario acompañar con medidas de reducción de importaciones, de regulaciones fuertes y de otras cuestiones de planificación económica a largo plazo que muestren una economía más robusta y menos dependiente a la vez que flexible y con capacidad externa. Y por supuesto, alejada de todo dogma ideológico proveniente del exterior.
Lo interesante ha sido el tipo de respuestas. Por la naturaleza de dicho foro se aleja de las típicas respuestas emocionales, simplistas y casi insultonas de la mayoría de los foros por lo que respuestas largas y mínimamente razonas constituían la base de los comentarios.
Lo interesante no son las ideas, o al menos lo que a mi me ha parecido interesante. Sino por una parte las referencias a los conceptos típicos de las doctrinas neoliberales (o neocons), de la globalización y semejantes. Cuestiones como las de reducción del gasto público, reducción de salarios (eufemísticamente moderación salarial), el endiosiamento del mercado...
En general, algunos participantes han dado ideas de que previamente se debería hacer un buen diagnóstico de las causas para poder enfrentarlas. Pero por lo general dominando la demagogia de las ideas globalizadoras del Consenso de Washington. Y es que el liberalismo, como ideología dominante de una parte de la sociedad, ya sea por convicción, o porque ‘mi tribu’ política lo asume y por lo tanto debe de ser bueno, o la mayor de las veces por machacanería de los medios, está fuertemente enraizado a parte del pensamiento económico civil. Sobretodo de quienes no saben ni de lo que hablan. El concepto propagandístico del mercado como algo bueno, la poca intervención estatal, la globalización, libre movimiento de capitales, desregulaciones... es más de lo mismo. Sólo que me pregunto cuanta gente de las que defiende tan férreamente tales pensamientos ha llegado a esa idea por razonamiento interno, por confrontación de ideas o por reflexión interior. Sencillamente en mi opinión se toma TODO, como un paquete que se vende de tipo teologal, todo bien empaquetado como unas CDOs de CDAs o de swaps, y se vende íntegramente como algo bueno frente a lo malo que es lo de la tribu de enfrente. A ello se añade que la ‘tribu de enfrente’ no es capaz de definir una ideología económica coherente, incluso defendiendo lo mismo aunque con ese gesto de capitalismo caritativo que supone el sistema de cobertura social (que dicho sea de paso mantiene el diferencial de gasto público con Europa desde los años 80 en 6-7 puntos de PIB).
En general me encanta cuando se habla de aumentar la productividad o de moderación salarial o de reducir los gastos del estado. Más de lo mismo. Pero sin embargo, si realizamos un diagnóstico podría ver que el neoliberalismo o doctrinas neocon o mejor sus fallas, están en entredicho y en corazón de la crisis.
Por supuesto que nadie va más allá de una línea que parece no poder traspasarse. Por ejemplo nadie dice de salir del euro. Quizás a estas alturas sea una catástrofe mayor. Pero nadie se plantea que la crisis del ladrillo está relacionada con las políticas de subidas de tipos del BCE, y que ello es así, sencillamente porque la economía de la periferia de la eurozona, no está correlacionada con la economía del núcleo duro de la eurozona. Y dada la debilidad en la importancia económica y política, no lo estará.
Se ha criticado estos días al Finantial Times y a algunos periodistas británicos por el tratamiento de PIGS y el artículo sobre el lodazal. Pero aunque haya sido un desafortunado juego de palabras, nadie se pregunta por el fondo de la cuestión, el descompasamiento de las economías periféricas de las centrales dentro de la eurozona. Y una vez acabadas las ayudas económicas, no hay mecanismo de compensación adecuado como podría pasar con zonas decadentes de un mismo país. En los 10 años de historia del euro, los estadistas españoles no se han dedicado para nada a planificar ese acompasamiento que ahora resultaría esencial. El resultado es que los beneficios de la política económica del BCE apoyaban una bonanza por encima de las expectativas con determinadas políticas, y que a la contra, apoyarán una caída mucho más dura de la que sería natural, retroalimentada por los vicios de la época de bonanza como el crecimiento del déficit por cuenta corriente hasta cifras impensables en caso de una moneda nacional.
Por lo general, entiendo que los políticos, tanto de uno como de otro bando del bipartidismo totalitario reinante, anden preocupados. Los unos asustados en algo que se les escapa completamente, los otros por dar respuestas coherente que puedan darles la imagen de gestores capaces. Y en general, tanto unos como otros, atacan el vicio político de la urgencia sin preguntarse por las causas de fondo. Se trata de las soluciones que se pueden dar ahora para que puedan dar resultados en unos pocos meses. Soluciones de urgencia. Lo mismo que las planificaciones económicas que no van más allá de los cuatros años del ciclo económico como mucho.
La insensatez de los políticos españoles en materia de gestión y planificación económica es apabullantemente inexistente. Lo ha sido así y no se espere muchos cambios. Y naturalmente ni siquiera cambios radicales ni cambios moderados. Una se empieza a preguntar donde reside la soberanía nacional. En el pueblo ya se sabe que no, pero ni tan siquiera lo hace en los políticos y los grupos empresariales que los parasitan.
Aunque solo sea por poner un poco de mi parte puedo intuir y sin pensar demasiado en tres medidas urgentes:
- Apoyo al sector auxiliar de la construcción: fabricantes de sanitarios, ceramistas, cristaleras, muebles, calentadores, pintura, cemento, armaduras... para poder exportar sus producciones o dar salidas adecuadas para evitar que colapse junto con la construcción.
- Políticas de publicidad a mercados exteriores para la venta del país a los jubiletas alemanes, franceses, ingleses... para que retornen a comprar casas en el litoral español. La imagen de España ha sido muy perjudicada por la ilegalización de pisos, la mala construcción o incluso los timos...
- Formación de un gran fondo público que compre a precios de quita parte de las hipotecas, sobretodo a más de 25 años. Junto con el cierre de cajas y nacionalización de los bancos que vayan mal. Sin una intervención urgente en el sector limpiando y reduciendo los riesgos de provisiones, mal iremos. La compra de los préstamos no significa una ayuda al sector financiero directo sino que se ha de realizar con los descuentos que suponen la reducción de deuda, la reducción de riesgos y de provisiones... La reducción del tiempo de hipoteca y la reducción del montante debería suponer una quita importante en los pagos de deuda pero sin olvidar la segunda deuda hipotecaria que debería ser garantizada por parte del estado en función de las ayudas existentes, como emancipación, ayuda social, ayuda de alquiler... para poder retrasar los pagos cuando los tipos bajen o en función de mejoras del empleo. Con la posibilidad de reunificación de la deuda de nuevo. Sin embargo esta medida no es factible sin una regulación fuerte de todo el sector financiero y la prohibición de concesión de créditos personales a más de 25 años. Obviamente tampoco es para especuladores.
Sin embargo es necesario acompañar con medidas de reducción de importaciones, de regulaciones fuertes y de otras cuestiones de planificación económica a largo plazo que muestren una economía más robusta y menos dependiente a la vez que flexible y con capacidad externa. Y por supuesto, alejada de todo dogma ideológico proveniente del exterior.
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