sábado, 18 de abril de 2009

Capitalismo y Supracapitalismo III

La historia del supracapitalismo reciente, tiene sus fechas de inicio a principios de los años 70s. La crisis producida por la guerra de Vietnam amenazaba el mantenimiento de las reservas de oro en USA. Así que la culminación de las políticas de reformas económicas, a fin de poder mantener el control hegemónico mundial, comenzaron con la renuncia a la convertibilidad del dólar al oro, vigente desde Bretton Woods, en 1971 por el presidente Nixon. No fue un cambio único. Fue acompañado por un pacto previo en 1970 con la OPEP, a fin de garantizar que el comercio de petróleo fuera realizado en dólares. Junto a ello, el ascenso de una nueva ideología economista, el monetarismo de la Escuela de Chicago, frente al Keynesianismo vigente hasta entonces.

El monetarismo era la ideología necesaria para sostener el tipo de nueva economía y del supracapitalismo en un mundo de divisas flotantes. A partir de ahora la posibilidad de creación de dinero se multiplicaba. Todo ello para poder pagar las deudas norteamericanas de las guerras, la expansión militar y la decadencia relativa norteamericana, lógica tras la reconstrucción del mundo en los 50s y 60s tras la II Guerra Mundial. El enfrentamiento ideológico con el bloque comunista junto con la idea de expansión del gasto público militar. Quizás la idea de que si no se mantenía de alguna manera, el gasto militar y por lo tanto el gasto público, se vería una invasión comunista, espoleando quizás, medidas nuevas que debían ponerse en marcha para mantener la capacidad hegemónica. Este carácter de economía de ‘guerra fría’ donde nace el monetarismo y el neoliberalismo, no debería olvidarse, por más que en los años 90 no se hicieron demasiadas reformas para adaptar la economía a un mundo post guerra fría.

Durante los años 70s, a partir de la aplicación de los cambios flotantes en las divisas, y del aumento de la impresión de dólares, se produjo el fenómeno inflacionario. Primero por medio del primer choque petrolífero. El petróleo dejó de ser un producto de precio casi fijo en 1,80 dólares/barril, producto de las leyes clásicas de oferta y demanda rígidas, a ser un producto de alta volatilidad y aumentos de precios importantes. En el primer choque petrolífero, a partir de finales de 1973, se pasó a doblar el precio del barril. El aumento de los precios en los mercados internacionales comerciales, era un primer paso adecuado para poder absorber la alta emisión y creación de dólares. La primera regla supone que si aumentamos el comercio global, comercio en dólares, este comercio distraerá gran cantidad de dólares emitidos por lo que el efecto anti inflacionista es evidente. Si además, este comercio se realiza con precios más elevados, la masa monetaria distraída es superior.

El monetarismo tiene en las fuentes del libre comercio un factor determinante para iniciar la distribución de papelitos y de creación de dinero sin limitaciones. A medida que podamos encontrar nuevas fórmulas para la colocación del dinero emitido, podremos emitir más y más dinero, lo cual supone beneficios bancarios (creación de deuda, apalancamientos sobre capital...) y también la capacidad de poder financiar déficit públicos. En si mismo es la propia fusión de los intereses de los lobbies militar-industrial, que necesita fuertes aumentos de presupuesto, y de Wall-Street.

En los años 70s, se produce un fenómeno interesante y es la acumulación de petrodólares, a raíz del aumento de precios del petróleo, en los países del Golfo. Hay que decir, que durante esta época, USA mantenía un alto grado de producción interna de petróleo y para cubrir lo poco que necesitaba del exterior, sus importaciones dependían de economías dependientes, como Canadá, México o el resto de países Latinoamericanos. El pico de producción en USA se produce precisamente a finales de los 70s o principios de los 80s.

Por lo tanto, para evitar que los petrodólares retornaran de nuevo a USA en forma de inversión por ejemplo (lo cual podría producir el efecto nocivo inflacionario), la banca norteamericana encontró la fórmula para seguir aumentando sus ratios de beneficios (es decir de creación de más dinero), mediante la gestión de la colocación de estos superávit en los países latinoamericanos mediante la utilización del FMI y el Banco Mundial y con la aquiescencia de los regímenes militares teledirigidos por Washington.

El resultado final fue que con el segundo choque petrolífero, a raíz de la revolución de los ayatolás en Irán en 1979, se produjo un nuevo repunte de los precios que no podía ser tan fácilmente controlado como hasta entonces. La inflación se disparó y las consecuencias fue la política de choque de subidas muy importantes de los tipos de interés por la Fed, la política de choque de Volcker. Por lo tanto, se consiguió controlar la inflación (en un contexto de estagflación), y aumentar el valor del dólar a costa del resto de monedas latinoamericanas que se vieron con cifras imposibles de pagar en la deuda.

A pesar de que los precios petrolíferos alcanzaron sus picos máximos en 1984-85, se puede decir que existían problemas de colocación del dinero. La doctrina Reagan-Thatcher intentó solucionar las cosas mediante la absorción interna del dinero, mediante el llamado capitalismo popular. Mediante el mismo se privatizaban múltiples activos estatales para que pudieran absorber masa monetaria. Mientras que las políticas de Reagan suponían un reconocimiento de la nueva era en la que el déficit público no existía. Es decir, el estado podía aumentar el déficit estando seguro de que no había limitación en la emisión monetaria y que la colocación de la misma para evitar graves problemas inflacionarios, dependía de la imaginación para aumentar el sector financiero mediante nuevos negocios de ingeniería financiera.

Al principio, en los años 80s, se aplicaron también algunas recetas clásicas como el aumento desmedido de fusiones y adquisiciones, operaciones empresariales en Wall Street, (que no suponían la mejora en los negocios pero si la colocación y uso de gran cantidad de dinero), así que la palabra de moda era sinergias. (Y si no existían se inventaban). Junto a ello las privatizaciones del sector público, la idea de crear negocios de todo, aumentar los negocios financieros y las transacciones monetarias. Es importante notar que la gran mayoría de estos ‘negocios’ no suponen per se, una mejora económica o de eficacia. Pero la privatización se convierte en dogma de fe para los monetarias, en aras de una supuesta mejora de las eficacias, siempre de cara a poder colocar más papeles en el mercado. El mercado a la vez se convierte en sagrado, ya que todo depende de la capacidad de crecimiento del mismo para poder absorber las masas monetarias. No importa el tipo de mercado o de intercambio. Para ello está por ejemplo, la ingeniería financiera, para crear nuevos productos a fin de abrir nuevos mercados aunque no cumplan la misión clásica de intercambio de productos y servicios.

Los mercados monetarios pasan a tener tamaños impresionantes y sin límites y empiezan a aparecer productos nuevos como derivados y semejantes a fin de poder aumentar la colocación de dinero. La crisis del 91, que en España llegará en el 92-93, supone la primera prueba de fuego. Los yuppies de New York pasan a segundo término. El mercado bursátil ya había avisado en 1987 y posteriormente en 1989. Los años 80s, suponen además, un aumento artificial de los costes de producción de productos, a raíz de los intereses monetarios. Lo cual permite el desarrollo amplio de las economías japonesas y de los tigres asiáticos. Estas economías clásicas, de producción y de exportación, se enfrentan por primera vez a la nueva economía financiera. No será la primera vez, se producirá otro choque en 1997. Sin embargo, los años 80 se caracterizarán por el primer tipo de divergencia entre intereses de sectores económicos. Mientras que por ejemplo, Wall Street quiere altos precios, por ejemplo en el sector del automóvil con precios caros de la gasolina y coches de alto consumo para que el mercado de productos energéticos mantenga una alta masa monetaria, los fabricantes se las verán moradas para hacer frente a la competencia nipona. Los japoneses obtienen un elevado superavit comercial en una primera versión de lo que será en el siglo XXI las importaciones chinas. Los japoneses se pueden dedicar a comprar edificios, estudios de cine... y a vender un montón de productos industriales. Será la primera fase de decadencia de la industria básica en USA. Por el contrario, este superavit se traslada a Japón donde produce burbujas en las bolsas, o el mercado inmobiliario, siendo un antecedente importante de los fenómenos la administración Bush hijo. El déficit comercial supone la salida de masa monetaria (masa de papelitos creados de la nada) y por lo tanto la exportación de inflación.

El asunto quedará resuelto por medio de una nueva guerra, la primera Guerra del Golfo (lo que supone un nuevo estímulo de economía militar keynesianista), por el paso de una nueva administración a partir del 92, con ideas de reducción del déficit, y por algo tan sensacional como pedirle sencillamente a los japoneses que revalúen el yen.

A pesar de que la administración Clinton pudo contar con una mejora en las cuentas debido al cuidado por el subsanar el déficit público y por lo tanto controlar un poco las emisiones monetarias, también es cierto que los años 90 van a ver repuntos importantes en la expansión de los mercados financieros. Por ejemplo mediante la expansión de internet, la evolución de los mercados de derivados, la creación de productos financieros nuevos, el desarrollo de grandes burbujas financieras, la expansión de la globalización y las privatizaciones a nivel mundial...

El cambio de las políticas monetarias en USA golpeará sobretodo a países que hayan atado sus monedas al dólar. Se produce gracias al mejor control del déficit público, una reevaluación del dólar, y a la vez una reducción en los precios de los mercados más importantes como el petróleo. En estados como México, dependiente por una parte de precios del petróleo y por otro con un peso sobrevaluado por su conexión con el dólar, se produce la primera crisis importante en 1994. En general este aumento del dólar puede provocar aumentos de los déficit en otros países como ocurrió en el principio de la crisis asiática del 97 en Tailandia. Posteriormente trasladado a países como Corea o Rusia.

Es interesante resaltar en los 90s, como se produce un aumento de las burbujas, sobretodo de las bolsa, a raíz de las punto.com pero también de muchos otros valores, a pesar de que se mantienen bajos los precios de los productos energéticos globales y de las materias primas. De nuevo una oportunidad para países exportadores como los del sureste asiático con ya una China en movimiento. Curiosamente, será China un país que no se contagiará de la crisis del 97 en parte debido a la poca capacidad de apertura de sus mercados de capitales.

La última fase, durante la administración Bush, ha sido una copia de los objetivos trazados en la administración Reagan en los 80s: déficit público, déficit comercial, keynesianismo militar con intervenciones exteriores, reducción de impuestos a las clases de renta alta, aumento de los precios de los mercados de materias primas... Ha ellos se suma el desarrollo de nuevos productos de ingeniera financiera, un poco siguiendo la era Clinton, (CDSs, nuevos derivados, desarrollo de mercados globales de capitales...), tanto en lo que se trata de nuevos productos como el acceso a mayor cantidad de agentes y personas desde las propias bases del capitalismo popular de los años 80 y 90.

Sin embargo la era Clinton, con un dólar relativamente alto, supuso a la vez la salida de numerosas empresas al exterior, la repatriación de activos industriales manufactureros. Además, la incorporación de nuevos países del Este de Europa, el antiguo bloque comunista, que en los años 90, pudo utilizarse para expatriar y colocar capitales, junto con la compra de activos por medio de los procesos de privatización preconizados por el FMI en la serie de crisis externas de los años 90s... Eso supone la inversión externa frente a la poca capacidad para invertir en activos manufactureros salvo en algunos sectores de alta tecnología y alto valor añadido incluyendo el sector de la industria militar. Así que la era Bush, al finalizar se encuentra con un país con menor base económica para hacer frente a una crisis superior a la de principios de los 90s, de la misma naturaleza pero con añadidos nuevos y más perjudiciales. Sobretodo en lo referente a los apalancamientos financieros máximos a los que se llevó la economía financiera con las políticas de tipos bajos de Greenspan. La exuberancia financiera de los años 90 se convirtió en la financialización de la economía de los años 2000s.

Pero existen además una serie de dificultades políticas añadidas diferentes al escenario del 92-93. Por una parte el euro supone una fuerte competencia para el dólar, y por lo tanto, el dólar no es el único refugio ante una crisis monetaria. Pero además, China no es Japón y no ha querido realizar reevaluaciones bruscas y no competitivas de su moneda que habría provocado una crisis interna dejando vía libre al desarrollo interno en los USA. Además, las condiciones de división social y de polarizaciones de las rentas, son superiores a las de los años 80s, en parte debido al mayor tiempo trascurrido desde el abandono de las políticas sociales del New Deal al grito de privatización para poder aumentar los campos de juego monetarios.

Resumiendo: la evolución monetarista de cambios flotantes, junto con el deseo de aumentar los negocios de base financiera por encima de todo lo demás (mayores rentabilidades que los negocios manufactureros tradicionales), junto con un desarrollo de productos financieros, el desarrollo amplio de mercados de capitales financieros, la dejadez en la economía manufacturera, incluso de las medidas de eficacia de economía estatal, el endeudamiento masivo y la creación masiva de capitales monetarios junto a retos nuevos limitadores en estas políticas del dólar, encabezando el movimiento el sector financiero de Wall-Street- City, llevando a una globalización mundial del mercado de capitales y de los negocios financieros por encima de la economía real... es lo que caracteriza esta última fase del supracapitalismo.

sábado, 11 de abril de 2009

Capitalismo y supracapitalismo II.

El circuito financiero de capitales, tiene varias características propias de especial interés. En primer lugar se trata de un circuito donde 2+2 son 5. Es decir, no se cumplen las leyes físicas iguales entradas son iguales salidas. Más bien, entre medio, diversos agentes se dedican a aumentar las masas monetarias.

Es cierto que se puede empezar el circuito por medio de el porcentaje de rentas sobrantes del consumo. Es decir, lo que se ahorra en general por el circuito capitalista básico. Pero a partir del ahorro la técnica más antigua de multiplicación del capital consiste en el aumento de la deuda. Es decir, dejar buena parte del ahorro a los prestatarios, mientras se mantiene solo una parte para hacer frente a los reingresos que requieren los ahorradores. De este modo, por ejemplo, se puede tener en depósitos 100, prestar 90 y mantener en caja 10 por si algún ahorrador viene a recuperar parte de sus depósitos. De este modo, 90 vuelven al circuito pero se encuentra que el propio circuito de consumo está saturado (sino no hubiera habido exceso de ahorro), por lo que se puede considerar mejorar el capital, es decir, comprar bienes de inversión, (maquinaria, empresas...) o tierras, o especular o bien retornar parte de este dinero al banco. De hecho, si nosotros compramos 90 en bienes de equipo, por ejemplo, el vendedor también puede decidir que parte de ese dinero vaya a depósito de ahorro. Con lo que al final tendremos 190 en depósitos, 10+90 en caja y 100 prestado. Como al banco le interesa volver a prestar, lo que tiene en caja, se quedará con 20 y prestará 80 para mantener la misma tasa de dinero de seguridad de un 10%, y pasará a tener 180 en préstamos. Así sucesivamente nos encontramos que el dinero se ha multiplicado por prácticamente 10, teniendo al final 900 en préstamos y 100 en caja. Curiosamente el dinero inicial.

Este tipo de capacidad de multiplicación está mejor explicado en algunos documentales de internet donde se considera que el dinero es deuda. Nótese varios aspectos y es que en primer lugar todo depende de la tasa de ahorro inicial. Si la tasa de ahorro sube, se puede aumentar el dinero en circulación, si baja, es necesario desapalancar la deuda. Pero además se debe considerar que si la capacidad de inversión no es adecuada la deuda tampoco tiene donde colocarse y se para el nivel de capacidad de multiplicación. En el primer caso depende de la estructura económica socioeconómica del ciclo económico. Si la economía se recalienta por medio de un exceso de consumo, si existe la sensación de querer consumir más de lo que se puede, la tasa de ahorro disminuye y por lo tanto el dinero se hace caro pero a la vez, toda la deuda puede ser colocada. Por el contrario, si la economía se enfría y no hay gran demanda de consumo, la tasa de ahorro aumentará con lo que la capacidad para multiplicar la deuda aumenta, pero a la vez, los inversores deben responder con la necesidad de querer aumentar la inversión en capitales. Nótese que hay una tercera variable y es que la tasa de ahorro depende de la economía en general total. Es decir, si la economía crece y decrece el porcentaje de la tasa de ahorro, es posible que el ahorro total siga aumentando (es decir, si el ahorro pasa de un 5% a un 4% pero la renta pasa de 100 a 130, el ahorro pasa de 5 a 5,2). Aunque por lo general los PIBs no crecen tanto y por lo general se puede pensar que si en crecimiento la tasa de ahorro disminuye, el ahorro en general (el ahorro base) también lo hace. En el caso contrario, si pasamos de ahorro de 4% a 5% pero la renta disminuye de 100 a 90, tenemos ahorro total de 4 a 4,5. Con lo cual se puede considerar que el ahorro en tiempos de reducción de crisis, si aumenta, también aumenta en datos reales y debería ser una disminución de renta muy elevada frente a unas tasas de ahorro crecientes moderadamente lo que llevaría a una reducción del ahorro global.

Para que la capacidad de deuda pueda ser colocada, es necesario que las tasas de productividad de los préstamos sean mayores que los tipos de interés. Aquí es donde entra el tipo de interés como otro factor a considerar en la ingeniera de la economía financiera. Si conseguimos reducir los tipos de interés al máximo, la capacidad para colocar la deuda será mayor. Pero además hay que considerar otra variable que no se tiene en cuanta y es la relación entre aumentos de productividad o inversión con respecto a la renta global. En un entorno de caída de la renta global, la inversión no tendrá capacidad para colocarse, o al menos las expectativas serán bajas, puesto que con el resultado de la inversión será complicado colocar en el mercado la producción para el consumo. En esta apreciación también entra el tiempo necesario para desplegar la inversión ya que pueden pasar varios años entre la inversión y que se tenga su resultado por ejemplo en la forma de nuevas carreteras, nuevos edificios o nuevas factorías. Aunque con la terciarización de la economía esta tasa de tiempo para desarrollo de la inversión disminuye. Si la economía se enfría y las tasas de ahorro aumentan, los tipos de interés pueden reducirse a fin de poder colocar el máximo de ese ahorro, o mejor dicho, de la multiplicación del ahorro por el sistema bancario. Al revés ocurre si el ahorro disminuye por calentamiento de la economía (mayor parte de la renta a consumo) y por lo tanto se pueden subir los tipos de interés, para que la reducción de dinero pueda adecuarse a quien más estés dispuesto a pagar por el mismo.

En ambos, se trata de adecuar las necesidades de colocación de dinero para la inversión en función de las necesidades del sistema financiero. Aunque se supone que una disminución de tipos, por ejemplo, permitirá que se pueda invertir en negocios con menos esperanza de retornos y por lo tanto serán más los negocios que se podrán poner en marcha, aunque de menor productividad. Sin embargo, esto no tiene en cuenta que a pesar de que sea más barato un nuevo negocio, el ambiente general económico de caída de rentas puede suponer una evolución en las propias expectativas del negocio. Es decir, que aunque las necesidades de retorno sean menores para colocar un negocio, por otra parte, el pastel general ha decrecido. Por lo tanto, la ventaja obvia de tocar tipos no está en la economía real del circuito capitalista de oferta-demanda, inversión-consumo sino en las necesidades financieras y monetarias.

Esta sería nuestra primera conclusión de la economía supracapitalista en la cual las políticas de tipos de interés están más influenciadas por el circuito financiero que con el circuito de mercado de oferta-demanda.

En estos casos, es la oferta y demanda monetaria, es decir, la capacidad para inflar o desinflar las masas monetarias en épocas de variaciones importantes, lo que lleva a inflaciones, deflaciones, estagflaciones, depresiones... Eso, el siguiente capítulo.

miércoles, 8 de abril de 2009

Capitalismo y supracapitalismo.

No está de más volverse a leer el capítulo 2 del Libro II de La riqueza de las Naciones: Del dinero como rama especial del capital. En general todo el Libro II de Adam Smith puede hacernos pensar bastante en cuestiones de crisis monetarias, financieras, económicas y semejantes.

Adam Smith escribió en el último tercio del siglo XVIII. En Escocia, los bancos habían establecido ya firmemente la emisión de papel moneda. No hay que olvidar las crisis económicas acaecidas a principios del siglo XVIII, precisamente debido en parte a este fenómeno.

Smith vive en un mundo nuevo donde todavía el dinero se pesa en oro y plata, aunque precisamente este capítulo 2, nos habla de la importancia del incremente de la masa monetaria mediante este nuevo artilugio de la época. Hoy en día, el papel de estos bancos privados que emitían pagares a cuenta como papel moneda, queda limitado a los bancos centrales. Pero el respaldo en el oro y la plata ha desaparecido. Sin embargo hay muchas nociones de la obra de Smith que sacuden por ser tan enormemente actuales y la vez lógicas, o quizás chocan por ser lógicas y haber dejado de ser actuales.

Smith justifica y defiende estas emisiones de papel moneda como una forma de extensión del crédito que promueve el comercio. Y es en la explicación de los circuitos comerciales donde está toda la lógica económica de Smith. Es decir, Smith dice que la poder disponer de más dinero, los comerciantes pueden ampliar sus circuitos comerciales, pueden ampliar su circulante, pueden dedicar todo su capital a la inversión, pueden fabricar más.... Es decir, la idea de que la utilidad del dinero es realmente la de alimentar los circuitos de oferta y demanda. El dinero es el necesario para que las empresas paguen a sus trabajadores, estos paguen por los productos consumidos, se pague el ocio de las clases rentistas y quede para las necesidades del capital, es decir, para la renovación o mejora de maquinaria y el circulante necesario para ir fabricando. A esto lo podemos llamar el circuito capitalista.

En este circuito capitalista no es necesaria que la cantidad real de dinero en circulación sea equivalente a todos los intercambios, puesto que el dinero va circulando y pasa de mano en mano y vuelve a pasar. Es lo que se llama velocidad de circulación del dinero.

Sin embargo Smith también pone las bases (y explicaciones a crisis bancarias del siglo XVIII), sobre la utilización de papel moneda por parte de los bancos. En primer lugar, asombra que ya Smith definiera el papel multiplicador de los bancos en la creación de dinero. Aunque lo hace a partir del ejemplo de emisiones de papel moneda a partir de su capital. De tal manera que los bancos puede emitir todo el papel moneda que le dejen sus depósitos. Si emitiera más de lo necesario para mantener el circuito comercial capitalista, este papel moneda volvería a revertir al banco que debería reponerlo con su oro y plata, y esto causaría un quebranto ya que la idea de que se debe mantener unas tasas de depósito constantes para garantizar las demandas de ventanilla, haría que ese oro y plata debería ser repuesto para evitar situaciones de impago que podrían acabar con la retirada general de depósitos por pánico.

En el fondo Smith considera que debe haber una regulación natural en esta capacidad de crear moneda nueva, en función de si puede ser colocada en el mercado o no, es decir, en los circuitos naturales comerciales de consumo.

Hasta aquí, leyendo a Smith podemos entender el mundo clásico del capital. El llamado capitalismo. Un término que podría ser adecuado en el siglo XIX (cuando Marx escribió el capital) pero que hoy en día dudo mucho que lo pueda ser. El capital se refiere, lógicamente, a una de las tres formas de creación de riquezas que define Smith junto con la tierra (el siglo XVIII todavía es un mundo agrario) y el trabajo. Capital se puede definir como el entramado empresarial actual. Y el siglo XIX se puede identificar de una forma simple, con la factoría industrial. Hoy en día con la terciarización de la economía, capital se puede identificar con empresa. Es decir con todo aquello que pueda colocar oferta (no laboral) en el mercado.

Hoy en día, el mismo circuito comercial de antaño está presente y se puede hablar de mundo capitalista, empresarial (sería esta una terminología más realista), de mercado... Este mundo es el que es conocido por la mayoría de la gente de a pie, el mundo del trabajo, el mundo de vender (oferta), el mundo de fabricar, el mundo de comprar... En este mundo ya no se ven denarios de plata o guineas de oro, a cambio tenemos unos maravillosos papelitos no respaldados por nada, que parece que sean mágicos.

Smith sin embargo nos dice que si esos papelitos eran más de los necesarios, el público como es natural, optaba por ir a cambiarlos por su oro y su plata y teníamos un primer regulador. Ahora no pasa nada de eso. Las cuestiones relacionadas con ese mundo del dinero pasan a ser algo desconocido para la mayoría de la gente de la calle. Incluso para los estudiantes de economía. Es lo que podríamos llamar SUPRACAPITALISMO.

Lo primero que hay que considerar es que aparte del circuito de oferta y de demanda existe clásicamente otro circuito de ahorro e inversión. Donde es la banca quien ejerce de mediador. Históricamente los banqueros descubrieron que si guardaban los ahorros de la gente, estos ahorradores solo venían de vez en cuando a buscar al algo de su dinero. Así que no era necesario mantener todo ese dinero guardado y podían dedicar buena parte del mismo a ‘trabajar’, es decir a prestarlo a quien lo necesitara.

La idea de crédito al consumo es relativamente reciente, concretamente de los años veinte en USA y se generaliza a partir de la II Guerra Mundial. Así que en el mundo clásico se presta dinero a grandes necesidades, normalmente al estado (al rey de turno para sus guerras). De esta manera se puede decir que el papel del estado en los circuitos económicos siempre ha estado presente. Pero además, se podía prestar a aquellas actividades económicas que pudieran producir un margen superior al de la deuda. Es decir, por ejemplo a las actividades mercantiles y comerciales (por ejemplo eso se hacía en la Atenas de hace 2500 años o en la Italia de hace 800 años). A partir del siglo XIX, además, se realiza en el sector industrial. Y en siglo XX y XXI, en cualquier sector empresarial.

Por lo tanto, el ahorro de unos (tanto de rentas de trabajo como de capital) suele ir o bien a créditos de consumo, a créditos de capital o bien a créditos al estado. Aunque el estado también puede considerarse como gastos en inversión (obras públicas por ejemplo) o gastos en consumo (pensiones, empleo público en el caso que se gaste todo en consumo, guerras...).

Sin embargo a efectos económicos se suele considerar que el ahorro válido es el que va a la inversión y se suele identificar ahorro con inversión. Más que nada por cosiderarlo algo global. Es decir, el conjunto de las rentas que no se consume no entra en el primer circuito capitalista de mercancías o servicios sino en otro de capitales. Por lo tanto, lo que se considera ahorro en términos de las rentas de una sociedad o país, no es exactamente la suma de depósitos bancarios.

Sin embargo, lo que es interesante es que este segundo circuito es un poco diferente del circuito de consumo. El mercado de capitales no se define tanto por el libre mercado sino que además entran otras variables como son las tasas de depósitos, tasas de ahorro, apalancamientos bancarios, tipos de interés, bases monetarias... Este segundo circuito de los mercados de capitales es lo que se puede llamar supracapitalismo.

Quizás es un poco artificial considerarlo como un circuito diferenciado. Aquí está una de las consideraciones a tratar y desentrañar más interesantes. De hecho por ejemplo, se tiende a considerar que los mercados internacionales comerciales y los de capitales, un cierto paralelismo al menos oficialmente. Se tiende a considerar que por ejemplo, las tasas a pagar en los circuitos internacional deben de ser las mismas, mientras que muchos teóricos defienden que no debería ser así y debería existir una división entre la circulación libre de capitales y la circulación de libre comercio.

El problema aquí es que el circuito inicial que debería basarse simplemente en la regulación de renta sobrante hacia la inversión, consigue crear una serie de ‘cosas’ nuevas que crean lo que se puede llamar supracapitalismo.
¿Debemos considerar a las acciones o los bonos como productos de demanda o son productos de ahorro? Lo mismo puede preguntarse un montón de productos de tipo financiero. Sin embargo, aunque por ejemplo las acciones irían a parar a la inversión por ejemplo en una ampliación de capital, pero la mayoría de los intercambios se producen entre particulares ya existentes en el mercado. En cierta medida es parecido a los créditos al consumo entre consumidores que gastan una parte del ahorro.

El mundo supracapitalista de los mercados de capitales no tiene ningún tipo de limitador desde el abandono completo del patrón oro en 1971. Desde entonces la economía financiera ha sido el motor más importante en algunas economías como la de USA. Sin embargo tiendo a pensar que esta falta de limitador frente a la voracidad de los estados, en uno de los dos aportadores de dinero en el circuito. El otro sigue siendo la capacidad de los bancos para convertir dinero a partir de deuda o como multiplicar los depósitos de ahorro en dinero.

Este circuito de capitales, como se ve, es más complejo que el circuito propiamente capitalista de oferta y demanda de productos y servicios. Y la acumulación de dinero solo tiene una posible salida a través de la inversión en capital, es decir en empresas de carne y hueso. Todo lo demás, debe ser digerido dentro del circuito. Por ejemplo con la creación de nuevos productos financieros, (CDSs, derivados, swaps...), con la ‘financialización’ de mercados como las bolsas, los mercados de materias primas (por ejemplo con mercados como el del oil que contienen derivados y contratos que multiplican por mucho la cantidad del subyacente que comercializan)... En todo caso una buena cantidad del dinero que se mantiene, crece y se multiplica, en los circuitos del supracapitalismo, se suele quedar allí, manejado por agentes, nuevos y viejos, propios de este circuito como pueden ser los mercados interbancarios, intercambios entre bancos centrales, movimientos entre agentes financieros varios... Dentro de estos intercambios nada tiene que ver con la economía real sino entre agentes meramente financieros. Los mercados de CDSs o el Forex de divisas, se convierten en gigantescas bolas de dinero que mantiene distraída a buena parte de la masa monetaria convertible. A ello se suman las fabulosas rentabilidades de las empresas financieras acumuladas años tras año, que tienden a ser el doble o incluso el triple de los beneficios de las empresas no financieras. Todo un indicador de que algo va muy mal en la relación del sistema del supracapitalismo o de los circuitos de capitales por encima de los circuitos capitalistas.

El problema es que el dinero proveniente de estos mercados de capitales, es el mismo que el utilizado en el circuito primario económico y por lo tanto las tensiones en el circuito supracapitalista afectan al mundo económico real. El estallido de burbujas en los sistema financieros afecta mucho más al sistema económico que no al revés. Sin embargo, dada la naturaleza de la mayoría de los mercados de capital que deben asentarse en algo sólido, (como el mercado energético o las bolsas), las caídas reales pueden desapalancar fuertemente estas grandes estructuras supracapitalistas y financieras realimentando a la vez los problemas.

Intentaré desarrollar para otro día, más la parte de los circuitos financieros y relacionarlo con la crisis actual y con indicadores clásicos como inflación, deflación, estagflación... en función de la relación entre las masas monetarias, tipos de interés, tasas de ahorro y caídas de rentas.

sábado, 4 de abril de 2009

El extraño caso de las raras amistades

Joe, que título me he montado para algo tan simple. Me refiero que de un tiempo a esta parte estoy viendo demasiadas referencias a demasiadas webs alternativas en webs que se pueden catalogar de serias. Me sorprendió mucho que en Carpatos se hiciera alusión a globalresearch, lo que me ha sorprendido es que en Cotizalia a alguien se le haya ocurrido poner un montón de referencias a artículos de autores alternativos, generalmente de los que salen en globalresearch o en counterpunch. Otras menos conocidas como TomDispatch, AlexJones o de tipo más globales como indimedia o alternet, sin olvidar las en castellano como rebelión, sinpermiso o kaosenlared.net. Desde luego que eso de leer otra cosa que no esté en la web de Marketwatch.com o gurufocus u otras webs clásicas encajadas dentro de los medios ‘serios’ como el WSJ o semejantes, parece una moda impuesta al ritmo en que la crisis va hundiendo las cotizaciones de los mercados. Incluso el propio Krugman, desde su atalalya del NYT tiene fama de ser algo quejicoso con el establishment, nada serio (sino no le hubieran dado el Oscar o el Nobel o eso que dan a los chicos buenos). Aunque siempre se ha de considerar si no es producto de curiosidad o quizás en momentos no demasiado claros o no con demasiadas explicaciones en las webs de siempre, y no por supuesto, de una forma continuada de entender la obtención de información de una forma alternativa. Por ejemplo me sorprendió una reseña en Carpatos, creo que este Viernes, donde se asombraba de que los propios bancos con peligros tóxicos, pujaran por los activos tóxicos de los demás. Quizás no se hubiera sorprendido de haber leído a Stiglitz en su célebre denuncia de que el plan Geithner solo era una estafa monumental y de cómo dos bancos podían dedicarse a comprarse pujando activos tóxicos recíprocos considerando que el dinero público se hacía cargo de buena parte de las quitas. Era eso de perder cuatro pero deshacerse de una contabilidad de pérdidas de veinte.

En todo caso no está de más leer algo más a Ria o a Xinhua (chinaview.cn) en lugar de tanto Reuters o Bloomberg. Y lo mejor es ir las fuentes de aquellas macros que puedan parecer más interesantes. (Me gusta en especial como han cambiado el formato de la web del nikkei). Naturalmente se necesita algo de inglés aunque existen buenos traductores online que incluso realizan labores de traducción de webs en cirílico, japonés, chino, árabe... El documento de nueve páginas final de la reunión del G20 estaba al alcance de cualquiera con un ADSL poco después de finalizar la reunión. Aunque en este caso hay que saber distinguir entre información o datos y información del tipo opinión o interpretación. Aunque existen incluso las webs donde se pone en duda esos mismos datos oficiales, lo cual no es nada malo (impagable shadowstats.com o la más casera y no renovada desde octubre ipcreal.com). Lo cierto es que existen multitud de portales que a la vez enlazan con numerosas webs y foros más o menos caseras y de determinado prestigio. De la misma manera que existen portales más o menos elaborados con webs y ‘blogs’ que refuerzan y son patrocinados por los medios de comunicación más o menos serios. Tanto desde un lado como desde el otro se puede llegar a algunos blogs de analistas más o menos interesantes como Casandra Does Tokyo o George Washington o webs relacionadas con el oro o con el dólar como Dollar Daze o Dollar and Sense. Incluso una página dedicada mayoritariamente al oro, al menos hace unos años, es reseña obligada por Carpatos como SafeHaven.com.

En el fondo cada cual debería tener su capacidad para seleccionar y buscar en la red y desentrañar una buena información de otra que solo es papel. A veces una buen texto literario no deja de esconder más de lo mismo o simplemente nada. Y al revés. Pero no era eso lo que quería reseñar, sino más bien como incluso en el tipo de información de tipo serio a nivel económico parece que ha habido un ajuste importante en las interpretaciones de las búsquedas y reseñas en páginas críticas con el sistema. Ya sea por la crisis o por cualquier otra cosa el monopolio de la información ya no está en las manos de siempre y parece que hay una cierta apertura de mentes a desentrañar los entornos de futuro económico no como simples rayotes en gráficos. Incluso parece que hay un cambio de papeles donde se puede encontrar cosas serias en Rebelion.org mientras en el grupo de humor intereconomía solo dicen tonterías.

viernes, 3 de abril de 2009

G20: USA ha ganado, o ¿no?

De los artículos explicativos en la prensa rosa-salmón, me gusta en especial el de expansión. http://www.expansion.com/2009/04/02/opinion/llave-online/1238697794.html
Si, efectivamente se ha avanzado en algunas reformas menores que no tienen que ver con la crisis pero que quedan bien. Por supuesto que los 5 trillones de estímulo fiscal simplemente ha sido un recuento de la ayuda fiscal puesta sobre la mesa ya. 3,5 trillones del paquete de estímulo de la Casa Blanca, sancionado por el Senado el Jueves. En este caso, Alemania ha ganado la partida. Pero la ha perdido en cuanto ha querido imponer una regulación más global. Una versión light de lo que pretenden otros más adecuados para hablar como los países emergentes. A pesar de ello, Angela Merkel consideraba el papel final como adecuado para trabajar para una reforma de reglas en los mercados internacionales. Veremos a ver en que queda eso porque si va a ser como lo de terminar la ronda de Doha antes de Navidad, habría que pensar de que año.

El único acuerdo importante ha sido el aumento en 750.000 de dólares para el FMI. Y es que los 250.000 millones comprometidos inicialmente ya estaban agotados. Por supuesto que si empiezan a hacer defaults economías claves se agotará en dos días.

Pero aparte de alguna pequeña concesión en la apertura de los organismos de control del FMI a países emergentes, nada cambia. Es decir, el FMI sigue siendo un recurso occidental para el control de la economía global del dólar. Es decir, más de lo mismo. O mejor dicho un colchón más amplio considerando que con ello se puede aguantar el golpe y volver a lo de siempre. No queda desapercibido el hecho de que el FMI se mueve en dólares contantes y liantes, y que ha decidido incluso vender oro. ¿Un insulto a China-Rusia que pedían que en el colchón de los DEG también estuviera el rublo el yuan (que según pude saber era un tipo de moneda de forma de placa rectangular de hace 2000 años) y el oro?

La batalla no se ha dado en esta cumbre. China y Rusia no han decidido hacer frente. Demasiado precipitado. La idea de la superdivisa había sido rechazada de entrada. Así que no había nada que discutir. Tampoco se pierde nada. Mevdeviev pues también está contento pero a otra cosa. Es decir. Nada nuevo, nada sorpresivo y quizás se arregle la crisis global a finales de año. Esa es la idea. Parece que se han juntado todos para contagiarse el entusiasmo mutuo y salir todos muy contentos y optimistas. Puede ser. Alguna cuestión seguramente se habrá tratado sobre la cuestión de los bancos y entidades financieras. Genéricamente colocado en el documento final como que se buscará su limpieza y recuperación. Claro, como durante casi todo el año pasado desde la crisis de Bear.

Las recetas en todo caso parecen ser las mismas que los USA habían considerado desde el principio. Apoyo al dólar, apoyo al FMI, apoyo a las políticas keynesianas y de estímulo fiscal. Aunque de hecho no se ha conseguido sumar a Angela Merkel así que ya veremos que pasa a medio plazo con la cuestión de déficit públicos y el euro.

Pero si que ha habido perdedores. Los japoneses, a pesar de perder casi un 40% en su producción industrial anualizada y estar en rojo de nuevo (tras la larga marcha solitaria de los 90 de 15 años), ahora deberán además entregar 100.000 de dólares de nada al FMI. Cosas que tienen ser más provincias que otras del imperio.

En cierta manera el imperio ha salido reforzado. Pero en otras no está tan claro. El acuerdo entre China y Argentina para abandonar el dólar en sus intercambios mutuos, se suma a los recientes entre Argentina y Brasil y también con Uruguay (o Paraguay), pero que hay que considerar que China ya ha suscrito con países asiáticos como Malasia, Corea del Sur, Indonesia, Bielorrusia, o los acuerdos de Rusia con sus aliados como Bielorrusia, o las repúblicas centro asiáticas. Sin olvidar que Irán lleva más de un año sin saber que es un dólar, es decir, sin admitir dólares en sus intercambios y demostrar que se puede sobrevivir sin ello. El Alba también anda por la labor. Es decir, que parece que se van consolidando sistemas periféricos muy interesantes y ajenos a la capacidad del dólar.
Naturalmente el dólar sigue contando con el apoyo incondicional de los países de la OPEP del Golfo. Pero la OPEP empieza a ser un club no demasiado dócil. Salvo por la importancia de Arabia Saudí.

Por supuesto que otro de los pilares del dólar, el comercio internacional, (en dólares) debe ser defendido y las políticas proteccionistas, sobretodo de los irredentos y ‘terroristas’ países del sur, debe ser perseguida.

Lo que si me ha sorprendido un poco es la declaración de Mevdeviev de que Rusia debería entrar en el OMC. Veremos en que queda todo.

En todo caso, este juego fuera de la cumbre promete ser lo más interesante. Y por supuesto que de lo de la cumbre pues si se mira bien que es lo que se ha decidido pues tampoco nada de otro mundo que suponga ninguna reforma importante, aunque sí se haya apostado por acciones concretas de trabajo.

A destacar el papel de bufón de Sarkozy, ahora me levanto de la mesa, ahora todo ha sido estupendo. A ver con un poco de suerte cuando los franceses le dan la patada y le envían a dar clases a alguna universidad norteamericana.

Por lo demás ha sido un acuerdo donde se han medido fuerzas y donde los USA no han pedido nada a nadie sobre el que no tuvieran capacidad de presionar. En todo caso, visto el papel del FMI a lo largo de su historia con los países del sur, no es extraño que Hugo Chavez ya haya salido a la palestra para decir que el FMI hay que suprimirlo y no apoyarlo. Se supone que el FMI continuará con sus políticas de exigir concesiones neoliberales a los países que requieran su ayuda. Aunque afortunadamente el Banco del Sur y otros nuevos financiadores globales, también suponen una competencia. En todo caso me resulta un poco extraño el reforzamiento del libre comercio desde USA, un país enormemente deficitario y sin alta capacidad manufacturera. La única idea es apoyar a las dos patas exportadoras imperiales: Alemania y Japón, para que a la vez puedan seguir comprando dólares y bonos. Aunque ya de por sí, la propia estructura del comercio supone un respaldo al dólar, aunque los USA no estén presentes (sin olvidar que el comercio es apenas una infima parte de los intercambios de capitales a nivel mundial). Pero no puedo dejar de opinar que aparte de favorecer a Alemania y Japón, países como China, Rusia, Brasil... se pueden ver mucho más favorecidos que la economía imperial en este asunto.

Será por otra parte, más interesante en lo que queda la reunión Obama-Merkel en Baden Baden hoy día 3, aunque no creo que nos enteremos de lo sustancial e importante que serían la exigencia de garantías alemanas para la actuación sobre lso bancos de Wall Street o mejor dicho, sobre los activos tóxicos comprados por la banca alemana en aquel país.

domingo, 29 de marzo de 2009

2 de Abril, G20 o un nuevo paripé.

Hay que recordar algunas de las cosas que se comentaron y quedaron como deberes en la anterior reunión del G20. En primer lugar recordar como un Gordon Brown apareció por allí casi de forma insultantemente eufórica considerando que con sus nacionalizaciones bancarias había dado con la piedra filosofal. Ahora, Gordon Brown es otro cadáver político y el Reino Unido es sin duda (y por delante de España), el país que más difícil futuro tiene de la UE.

Esa actitud de Mr Gordon me recuerda a la actual de Obama. Con su enésimo chupiplan, de un trillón (norteamericano) de dólares, su idea de desplegar un 5% del PIB en políticas fiscales, sociales y de rescate bancario. La idea de llevar el déficit USA al 12% del PIB, lo idea que ha sido calificada por Stiglitz como un robo descarado... pues bueno, parece que ahora es Obama quien estrena chupiplan nuevo y eso hace siempre que se pongan un tanto eufóricos.

Sin saber si va funcionar o no, los kinesianos se han puesto a toda pastilla a apostillar dicho plan. El artículo del El País de hoy donde un tal A. Bolaños consideraba que USA le sacaba los colores a la UE debido a las políticas de gasto. Según el diario atlantista quizás la UE debería seguir la misma senda que USA, sin saber si va a tener resultados o no, y ponerse a gastar alegremente. Ya se sabe que hay que gastar mucho no vaya a ser que el diferencial entre el euro y el dólar se pueda marcar en los mercados en forma de depreciación masiva del greenback. Y es que los kinesianos, tan contentos ellos, a veces se olvidan que la principal diferencia con el mundo del New Deal consiste en que hoy vivimos en un mundillo de cambios flotantes. Para bien o para mal.

A los siempre disciplinados alemanes no les interesa eso. Para Alemania el terror proviene de lo que paso en la hiperinflación de Weimar que dejó paso libre posterior al nazismo. Hacen muy bien en no olvidarlo. Y por lo tanto el interés alemán consiste en mantener la estabilidad alemana. Y es que Alemania, a pesar de que las alertas, no es que esté tan, tan mal como en USA o en España o en el Reino Unido. Así que eso de igualar respuestas cuando las cosas no son ni siquiera parecidas, es de lo más absurdo pero muy propio de la prensa atlantista imperial como El País o The New York Times. Pero la idea es buena. Si todo el mundo se pone a gastar, quizás el dólar no se resienta.

Pero de nuevo hay otros mundos que no pasan por USA-UE. Hay otros mundos que cada día mandan más. Vamos a hacer un pequeño resumen de lo que los Chinos han dicho. Primero dijeron que querían garantías a los USA sobre su deuda en dólares, clara preocupación por a donde quieren llevar el dólar. Después, se suman a la iniciativa rusa de buscar un nuevo modelo de superdivisa sustitutiva del dólar. Ergo, China, que no son tontos ni obedecen a intereses como los que defienden los medios de desinformación de masas, voceros economicistas y semejantes, sigue centrando el problema en lo que realmente es, el tema del dólar y la estructuración de intercambios que hay detrás de lo que sería tanto el sistema de comercio como el de capitales.

La idea no es única, el LEAP también da esta reunión de Abril la última oportunidad para realizar una apuesta firme por la reforma monetaria mundial. Dejar al FMI que busque una idea técnica hasta junio e implementarla durante la segunda mitad del año, para tener una nueva superdivisa o un sistema más controlado monetario mundial funcionando el 1 de Enero.

A algunas voces en los USA también les gusta la propuesta. Algunas voces de las elites. Pero claro, la idea es bastante diferente. Constituir una nueva divisa mundial (o una cesta de divisas que amplíen los derechos de giro más allá de dólar, yen, libra y euro), pero controlada por los mismos que controlan la Fed por ejemplo. Claro, no solo se trata de un cambio radical, sino también de en quien queda depositado el poder posterior monetario mundial. No creo que los chinos y los rusos estén pensando en los mismos términos.

En todo caso resulta curiosa la gran cantidad de juerga optimista que se está viendo en los medios de manipulación de masas en función de recuperaciones a finales de año. Justo cuando el LEAP espera el estallido social, caída del sistema monetario y profundización de la crisis a niveles no conocidos, si no se ha hecho nada. Ya se sabe que porque cuatro expertos que jamás han acertado nada sigan siendo pitonisos oficiales de los medios de desinformación, no tienen porqué acertar.

Yo proponía que una fuente de optimismo era respaldada por la idea de que quizás las contabilidades bancarias estuvieran mejorando. Pero claro, aún no hemos visto cuentas de resultados de los bancos USA del primer trimestre. Al menos de los grandes. Tengo la impresión de que ni siquiera eso va a ir bien y que las fusiones entre grandes bancos solo son grandes agujeros negros. Pero claro, eso sí es una impresión que en pocos días, semanas, averiguaremos.

En todo caso, otros acuerdos de la anterior reunión del G20 ni siquiera se han cumplido. La ronda de Doha sigue tan encallada como antes. Y eso que debería haber finiquitado en Navidades. Supongo que es una de esas razones por las que Rusia ni está ni lo desea en la OMC. (Curioso que el mayor productor de materias primas del mundo no esté en la OMC).

Tampoco se ha hecho nada por las agencias de rating, ni por los CDSs, ni por muchas otras cosas. En algunos casos parece como si simplemente sacándolos de las primeras planas de la prensa sirviera para solucionar el problema. Ya se sabe que había que esperar instrucciones de los nuevos gestores del imperio. Ahora ya se sabe que la solución de moda es eso del kinesianismo. Al menos hasta que se demuestre que es más de lo mismo, una nueva forma de trasladar trillones a las entidades bancarias para que no se hundan mientras los datos reales, no los oficiales, macroeconómicos se hunden. Habrá que ver hasta donde puede aguantar la gente. Será divertido. De momento, los estudiantes han tardado casi todo el curso en que sus protestas salgan en los medios de manipulación de la información. Esperaremos a ver cualquier día la noticia de las sedes de los diarios son quemados por masas incontroladas que no se sabe de donde han salido.

lunes, 23 de marzo de 2009

España empieza por P

El Domingo ha sido interesante. Leer en el diario de decaído prestigio, La Vanguardia, un artículo que ya había visto hace meses y que hace semanas también vi en uno de mi foro preferido, acerca de el crecimiento de los campamentos de sin techo en Sacramento. Haciendo gala a su desprestigio, La Vanguardia ni siquiera publicaba cifras, cuando lo que yo había leído era que al menos se contabilizaban 1.200 personas que se iban incrementando cada día a raíz de los desahucios.

A la vez, el diario público publicaba hace pocos días un artículo firmado por una tal Isabel Piquer donde cifraba en 73.000 el número de sin techos en Los Ángeles. Personas que habían perdido la casa, en propiedad hipotecada o en alquiles y que se veían obligadas a vivir en coches, furgonetas, caravanas...

Los barrios de caravanas no son nada nuevo en USA, tampoco lo son los porcentajes de pobres que viven de cheques de asistencia. También hay que entender que existe un alto porcentaje de viviendas prefabricadas de baja calidad. Y que por ejemplo, el material por excelencia de construcción es la madera, proveniente en su mayor parte del Canadá.

Todas estas noticias sobre el lento pero inexorable goteo de los deterioros de las clases medias por la crisis, del aumento del paro, de los desahucios... establecen un cuadro de deterioro social impresionante, no visto desde la Gran Depresión. En un país sin apenas redes sociales de asistencia.

Y es que también el estado de las cuentas de las cifras que se publican sobre paro en USA tampoco son que digamos, demasiado creíbles. Más que nada porque la cifra que se publica, la U3, no recoge todas las componentes de parados. La U5 sería más adecuada para compararla con las cifras oficiales europeas. La U6 resulta estar unos 6 puntos por encima de la U3, es decir, 14% frente al 8% de parados. Pero nada de ello comparable con las cifras de encuesta que se acercan al 20%.

Estados como el cinturón industrial de los grandes lagos, con cifras ‘oficiales’ de paro superiores al 10% podrían superar el 20% en realidad de paro y subempleo muy precario (contratación por algunas horas en chapuzas y cosas así).

A ello se añade que las noticias desde Wall Street no son demasiado alentadoras. EL gobierno sigue con su particular plan de salvamento de los banqueros. Y ya van 10,5 trillones de dólares frente a un PIB de 13,5 trillones. Las últimas medidas para imprimir más dinero por una política cuantitativa de comprar a cambio bonos, por ejemplo, ha terminado por hacer sucumbir la idea de un dólar fuerte. Todo ello parece que refuerza las ideas inflacionistas. Quizás la idea que subsiste en las elites de decisiones de todo ese entramado de gobierno, banqueros centrales, banqueros a secas... que quizás crean que es lo mejor para salir de la crisis. No es la primera vez. Tengo la impresión que es lo que han estado buscando desde el principio, generar inflación para evitar la deflación.

Y no creo que les importe mucho el precio, aunque fuera cargarse a la industria y a la clase media norteamericana entre tanto.

Pero es que además, las noticias provenientes de las grandes fusiones bancarias, patrocinadas en el último trimestre del 2008 para salvar a los grandes bancos, no parece que sean otra cosa más que ingentes agujeros negros. A pesar de los rumores que decían que las cuestiones financieras parecían mejorar. Habrá que ver las cuentas de resultados del 1Q. Y es que antes, al menos, los bancos de inversión entregaban balances y cuentas de resultados antes del fin del trimestre, como los buenos, los niños aplicados que entregan los deberes antes de tiempo. Ahora ni eso. Parecen tímidos de mostrar que ya no lo hacen tan bien. O mejor que lo están haciendo fatal.

De momento, el esquema inflacionista parece que recupera fuerza, llevado por las fuerzas naturales y por la voluntad de imprenta del gobierno USA. Quizás no se busque una depreciación importante del dólar. Para ello se tienen a los medios de comunicación. Para provocar ‘terror’ en otras monedas. ‘Sí, sí, ya sabemos que el dólar tiene problemas pero los demás están peor’. Eso parece que está detrás de los rumores o exageraciones sobre problemas por el mundo, sobretodo con la Europa del Este o las machaconas malas noticias sobre España en la prensa anglosajona. Los PIIGS y Europa del Este hunden el euro y de ello el dólar se permite mantenerse a flote a pesar de las mega impresiones de dinero y de deuda. Es algo que otro iluminado de la prensa de La Vanguardia, como Pedro Nueno, experto en opus dei, no logra entender. Para entenderlo quizás debería comprender el papel de los medios de desinformación de masas en el tinglado. Y ya se sabe que los estómagos son agradecidos, sobretodo si hay interés mutuo en publicar las mismas tonterías que se escriben.

Total que a toque de inflación tenemos subidillas en los mercados. Ya se sabe, que eso de las correlaciones son algo nuevo e interesante en los analistillos de moda. ¿Pero no habíamos quedado que el precio de una cosa solo depende del grafiquillo? Ponemos un gráficos, cuatro líneas y ya está todo explicado. Luego por supuesto, si te he visto no me acuerdo. Aunque claro, la conciencia de que ya poca gente se los cree hace que recursos como esos de mirar otras cosas por las que los índices no sólo dependen de si mismos, parece que puede dar algún resultado. Quizás si los diera si entendieran alguna cosa, pero eso sí, en este país hablar y gritar lo que se quiera, vocifear para ver quien tiene más la razón o repetir las mentiras mil veces pasa a ser profetas de la ‘verdad’... hasta que lo contrario, con persistencia maleducada, acaba por imponerse sobre la ‘verdad’ de los mil gritos. Es lo que tiene la educación de los debates de la tele, eso de que de todo se puede hablar aunque no se tenga ni idea, y de que gritando más y más veces se imponen las cosas. En fin, luego se busca la pandereta de España y no encuentra por más que esté en nuestras narices. Y es que España empieza por P, por la P de pandereta.