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domingo, 15 de julio de 2012

Riesgo, codicia, ineficiencias y cintas de video

Hace poco una noticia bastante perturbadora, los resultados de la comisión de estudio japonesa del desastre nuclear de Fukushima, consideraba que el desastre había tenido un componente humano. En los días siguientes se permitía la reapertura de una de las centrales nucleares.

Analicemos el asunto pero desde el punto de vista de la medición del riesgo. El riesgo se mide por la probabilidad de que ocurra un daño y por la magnitud de ese daño. Así algo que puede suceder a menudo y tiene poco daño quizás sea menos arriesgado que una desastre devastador que solo pueda ocurrir en espacios de tiempo inconcebibles.

Por supuesto el riesgo tiene un componente estadístico (probabilidad) que sustituye al componente de conocimiento. Podemos reducir la probabilidad si conocemos las mecánicas del evento y lo correguimos. La estadística se utiliza cuando realmente no somos capaces de conocer los mecanismos que nos llevan a ese evento y debemos sustituir esa incertidumbre por el estudio de los datos históricos.

Por supuesto en el caso de Fukushima el daño puede ser demasiado inmenso y no puede ser amortiguado (segunda opción para reducir los riesgos amortiguar las consecuencias), sobretodo en la imaginación popular.

Así nos queda estudiar las probabilidades de eventos de alto daño en las centrales nucleares. No se exactamente el tiempo que llevamos con centrales pero al menos en estos 50-60 años acontecimientos como Chernobyl o Fukushima (o la central nuclear norteamericana en Pennsilvania de los años 70), nos llevan a pensar que las probabilidades de un evento catastrófico, con consecuencias inasumibles, es elevado. Y por lo tanto la viabilidad de la energía nuclear podría ser inviable en la gestión de su riesgo.

Ahora bien. Si tenemos un informe que nos dice que eran fallos humanos podemos amortiguar las probabilidades instalando mejores controles, alarmas, automatizaciones.... Es decir, amortiguamos el riesgo. De una probabilidad que se dispara solamente observando los datos de grandes catástrofes, a otro donde se reduce por efecto de un simple estudio de una comisión. Corregimos cuatro cosas y podemos empezar de nuevo. Naturalmente nadie es tan ingenuo como para no pensar que detrás de dicha comisión hay muchos intereses económicos en juego.

Estamos pues ante el ninguneo del riesgo real para favorecer la codicia. En este caso hay también un factor de tiempo. La codicia del corto plazo frente a riesgos de evento de medio y largo plazo. Que se preocupen las siguientes generaciones mientras algunos se hacen de oro. Que lidien los problemas los que vengan después sobretodo con ciclos políticos cortos.

El mismo esquema estaba detrás del ninguneo del riesgo en favor de la codicia en muchas cuestiones relacionadas con la crisis económica proveniente de la economía 'globalista' de casino. El mismo esquema de asumir una AAA para paquetes de cédulas hipotecarias de los llamados ninjna (no income, no job, no assets). Y aquí debemos empezar a pensar en como se intentaba expandir el crédito en un momento de búsqueda de mayores rentabilidades (o sostenimiento de las rentabilidades en el sector financiero en los balances anuales) sin considerar los riesgos. Se trata de un momento Mynski.

Básicamente como en el caso de la comisión de Fukushima porque estas comisiones, estas agencias de ratings, estos reguladores, trabajan del lado de la codicia (que eufemísticamente denominan espectativas en los tratados de economía). La codicia con una serie de características propias:
- Codicia a corto plazo, resultados anuales, frente a riesgos de eventos con tiempos de ejecución de años o décadas.
- Mala cuantificación del valor real de las rentabilidades reales en los sectores de rápido crecimiento incial.

Y aquí tenemos el factor de la economía de casino o economía de papelitos, o economía de derivados del sector financiero 'global'.

Estamos ante un ciclo que empezó en 1971 con la sustitución del sistema oro por el  fiduiciario o de divisas flotantes o fiat en los cambios de moneda. Un sistema bendecido por la ideología petulante, absurda y subvencionada de la Escuela de Chicago.

La banca deja su negocio histórico para interesarse por los nuevos mercados de papelitos: Forex, derivados, bonos y acciones son las cuatro patas de los negocios de la banca de inversión, mientras que engañar a ancianitos y colocar productos basados en la nada es la base de la banca comercial que coloca lo que la banca de inversión fabrica.

Todo aderezado bajo una serie de premisas básicas.
- Economía del dólar con la consiguiente manipulación de los mercados del oro a través del Comex como nos viene recordando el Gata.
-Tipos bajos de interés que por una parte favorezcan a los especuladores y castiguen el ahorro y a la vez creen burbujas de liquidez incesantes que deben corregirse por el aumento ad infinitum de las burbujas de los mercados de papelitos.

El riesgo de que las burbujas estallen no importa, no es para este año o para este balance así que podemos seguir cobrando los bonus.

Bonus y altas rentabilidades en sectores que realmente o no crean riqueza real o están sobrevalorados. El sistema financiero no crea riqueza real al estilo smithsoniano y sin embargo ha estado creciendo en las vacas gordas al menos el doble que el resto de los sectores y muy por encima de la media de crecimiento de los PIBs. Si el país crece a un 3-4-5% del PIBs pero el sector financiero crece al 15-20-25% del PIBs de forma constante y sostenida durante muchos años, teniendo en cuanta que el sector financiero no crea riqueza real, algo falla, algo no se sostendrá. La base de todo ello acabará derrumbándose.

Pero no importa, podemos ir a las cintas de video, las conversaciones sobre el LIBOR, o sobre los munibonds, para poder apreciar la manipulación de mercados fundamentales y entender la corrupción completa de todo el entramado: políticos-reguladores-banqueros-medios de comunicación. Todos quieren sus bonus. No importa lo que pase el año que viene pero este año quieren sus bonus. Y por supuesto ni hablar de pensar en ir a la cárcel.

El sistema está tan corrupto que a estos psicópatas (desde el directivo de JP Morgan hasta el periodista vendido como un tipejo de trajes de bufón que dice algo tan absurdo como que en Bilderberg no van los mismos cada años, que rotan y por lo tanto no son conspiranoicos), ni siquiera tienen en el pensamiento lo absurdo de la carcel, como mucho una dimisión con un bonus final de agradecimiento. Alucinante, y de esta manera el sistema globalista, para mejor salud de las gentes que no son enfermos mentales, mentirosos compulsivos y estafadores de guante blanco y sonrisa profiden, se derrumbará y no será dentro de mucho.

martes, 6 de noviembre de 2007

USA, privatizaciones, consecuencias y ciclos.

La privatización en USA. Consecuencias. Una teoría sobre los ciclos. El papel del estado.

Me ha llamado la atención , el artículo de Naomi Klein acerca de los sucesos en los incendios en California. Durante los mismos, se ha empezado a observar algo que ya lleva siendo constante desde hace tiempo, la dejadez en materia de inversión en medios anticatástrofes. Lo cual no es nada nuevo pensando en los sucesos de Nueva Orleáns y como la FEMA, la agencia federal anticatástrofes se ve desbordada. Sería interesante y no muy complicado buscar la asignación de presupuestos a la FEMA pero bueno, solo doy opiniones.

Lo que si me ha llamado la atención es la aparición de empresas de seguridad anticatástrofes de tipo privado. Pensemos que allí, las catástrofes tipo huracanes, ciclones y cosas parecidas, abundan, además de intoxicadas por la retroalimentación del miedo al norteamericano medio. Por lo tanto no es extraño que aparezcan empresas que ante el peligro de huracanes, por ejemplo, planteen unas vacaciones a las familias por un módico seguro.

Sin embargo lo que se está viendo es otra cuestión. Una cosa es una aseguradora que paga en caso de riesgo producido, aunque sea en forma de viaje, vacaciones y hotel cinco estrellas, y otra muy diferente una empresa que se dedica a proteger los bienes de los afectados como en el caso de los incendios de California. Allí se han visto bomberos pertenecientes a empresas privadas que simplemente han realizado su labor salvando las propiedades de los que han pagado, mientras otras propiedades han sido fruto de las llamas, incluso la de vecino.

Desconozco si ha sido un hecho muy frecuente o no. Pero deja abiertas varias verdades inquietantes: el deterioro de los servicios públicos de protección, y la privatización de los servicios.

Pasamos a un país donde se ha escalado de forma importante en la privatización de servicios del estado. Cuestión inconcebible en muchos otros países, desde la dejación más inverosímil como las cárceles privadas o ahora los servicios de bomberos, hasta los más necesarios como son la sanidad pública desde los tiempos de Nixon. (Para este caso recomiendo la visión de Sicko de Moore).

Cierto es que la diferencia fundamental en la ideología de la clase media trabajadora es la de un estado débil, con bajos impuestos, la exaltación del individualismo y del sueño americano, el de la clase trabajadora de alto consumo, las clases medias con elevados sueldos, capaces de crear la sociedad de consumo en los años 50 y 60. Además, frente a la ideología comunista en los tiempos de la Guerra Fría, la exaltación de los valores de baja o nula intervención estatal frente a las dictaduras soviéticas de estados intervensionistas que en la imaginación enfermiza de los norteamericanos supone un ataque contra los derechos individuales y una palabra tan extensa como vacía llamada libertad.

Por lo tanto, debemos considerar des una órbita cultural de visión de la política y de la ideología política norteamericana el producto actual de las cosas. Cuando Hillary Clinton intentó reimplantar un sistema público de asistencia sanitaria, lo cual es ya muestra de la situación de deterioro a principios de los 90, chocó de lleno con los intereses de todos los lobbies de presión, desde seguros a farmacéuticas. Al final tuvo que tirar la toalla no sin antes conseguir multiples apoyos en el sector que en estos momentos le están dando un apoyo financiero inapreciable.

Por lo tanto tenemos unos USA realmente inquietantes, donde los valores de la privatización de amplios aspectos que en casi todas partes son entendibles que pertenecen al sector público.

Por regla general, se define el sector público como algo que no puede hacer el sector privado o al menos no lo puede hacer sin obtener beneficios. Por regla general los intereses privados lo publicitan como la ineficacia del sector público. Pero además se debe considerar el aspecto de necesidad dentro de las propias poblaciones.

En el sector privado se maximizan los resultados económicos, en el público, dependiente de los políticos, se minimiza el descontento popular. Maximizar frente a minimizar.

Naturalmente también hay una serie de reglas por las cuales un sector público se puede privatizar como un periodo de tiempo para producir una regulación de mercado, o la apertura de mercado a la competencia. Todo ello válido en el caso de actividades no estrictamente necesarias como por ejemplo una red eléctrica o una red de transportes. Siempre y cuando la red funcione no habrá problemas. Si la red se hace cara los usuarios tenderán a cambiar de compañía o a reducir las necesidades.

No se puede decir que en el sistema norteamericano de salud no haya competencia, entonces, ¿qué está pasando para que el sistema privado de empresas se vuelva incompetente?.

En teoría, puede pasar un poco de tiempo hasta que se estabilice la situación, que se regularicen las condiciones y que los usuarios abandonen la compañía. Durante este espacio las compañías intentarán mejorar los servicios para no perder clientes. Y si durante un tiempo podemos sufrir, por ejemplo apagones intermitentes, las compañías intentarán mejorar su servicio a riesgo que lo hagan otras.

Naturalmente esa es la teoría. Pero por ejemplo en el sistema sanitario privado no hay tiempo para retrasar las enfermedades. Y por otra parte nos encontramos con otro tipo de embudos. Cuando se habla de libre competencia, no se tiene en cuenta un sistema universitario caro y de lentos movimientos incapaz de adaptarse a las necesidades. Por ejemplo si se necesitan más médicos o la demanda de médicos aumenta atraídos por altos sueldos, los médicos no se crean de la noche a la mañana, y las plazas universitarias o un aumento de las mismas para formar más médicos, tampoco. Pero además nos encontramos con la resistencia de los propios médicos que verían aumentada la competencia, reducidos los impresionantes honorarios.


Como siempre, USA podría obtener un recurso fácil como es la importación de médicos formados de otros países, atraídos por los altos ingresos. Pero entonces, ¿por qué no atraen a muchos médicos, o maquinaría china más barata o lo que sea, para reducir los costes en los sistemas sanitarios?. Por una razón muy simple y es que los mercados que son abandonados y no cubiertos son los mercados marginales, es decir, aquellos con bajos ingresos y por lo tanto con márgenes muy bajos. Este es el gran peligro de la maximización en la respuesta a abandonar a las zonas marginales del espectro de población con escasos márgenes. Si se reducen los costes para hacer frente a la demanda total, los beneficios netos totales salen mucho menores que los beneficios si olvidamos cubrir esos márgenes.

Pongamos por caso una población de 100 habitantes. Si los costes médicos son de 1000 dólares, y a ese precio solo el 80 por ciento de la población puede acceder, los incomes o ventas del sector serán 80.000 dólares. Si reducimos los costes a 800 dólares para que pueda acceder el 97% de la población, 97 habitantes, las ventas totales serán de 77600, es decir que hemos reducido el negocio. Pero además, reduciendo los costes aun manteniendo los mismos márgenes de beneficio, por ejemplo 100 dólares por tratamiento, en el primer caso tendremos unos ratios de beneficios menores y en el segundo mayores por lo que atraeremos mayor competencia y posiblemente debamos reducir los márgenes de beneficios para mantenerlos iguales con los costes. Así que al final ganamos menos.

Esto se da en mayor medida en poblaciones con mayor dispersión de ingresos y de rentas. Así que podemos considerar como la dispersión de rentas, como un agravante en las condiciones de cubrimiento de porcentajes de población.

En condiciones normales, en una distribución adecuada, podemos tener ciertos escalones en la población que produzcan deterioros de los servicios. Por ejemplo si en un periodo de bonanza vamos aumentando los precios de los servicios y dejando poco a poco a población sin cubrir, llegará un momento donde nos topemos con una zona de amplia población con lo que habremos llegado a un equilibrio por el cual si subimos más los precios dejamos a un % demasiado elevado de la población fuera y por lo tanto perdemos negocio. Pero todo ello es más complejo puesto que puesto las sociedades van creando riqueza, se producen periodos de auge, hay un endeudamiento familiar producido por expectativas de mejoras en el futuro, se va distribuyendo la renta del crecimiento de diferente manera... Por lo tanto tenemos un periodo dinámico enmascarado por la sensación de riqueza y el optimismo que acaba cuando un sector medio de la sociedad se da cuenta que esta en la cuerda floja y por lo tanto debe abandonar los servicios de las empresas. Es cuando se produce una deserción en el sector clave de clientes para que las compañías reduzcan sus ventas y entonces entramos en crisis.

Al permitir la privatización total de servicios del estado entramos dentro de una dinámica de mayor crecimiento del PIB en periodos de auge, mayores tasas de marginación en general y crisis más profundas que con estados con redes sociales amplias.
Sin embargo, además de los factores económicos debemos preguntarnos sobre el descontento social que se va produciendo, sobretodo en sociedades con una ampliación en las distribuciones de renta. Por lo tanto nos encontramos con respuestas que pueden ir desde la delincuencia, al anarquismo, es decir a preguntarse realmente para que sirve el estado, si sólo protege a las clases sociales no marginales y si por definición siempre debe dejar una zona de marginalidad que no tiene porqué obedecer a un estado que no le da nada.

viernes, 12 de octubre de 2007

Una falsa ayuda llamada subvención.

Recientemente estamos viendo como el gobierno se lanza a las subvenciones gratuitas de forma casi desenfrenada. Como dicen por ahí, a ver ahora que nos van a regalar.

Se lo pueden permitir porque existe un superavit de las cuentas públicas realmente impresionante, de más de un 1% del PIB, cuando en la última etapa felipista se había llegado a déficits públicos del 6%.

Qué el gobierno se lance a ayudas sociales parece algo excelente. Al fin y al cabo, en 22 años de integración europea seguimos siendo unos de los países con menor gasto del PIB por parte del estado en gasto público, y ya no digamos en gastos sociales. Afortunadamente estamos lejos de la locura de los USA.

Sin embargo sería interesante reflexionar sobre varias cuestiones relacionadas con las subvenciones. Se supone que las subvenciones se dan como una forma de ayudar a alcanzar un precio. Por ejemplo las subvenciones agrarias que se dan a cambio de venta a precios fijos de determinados productos. Pero del laberinto de las subvenciones agrarias no diré nada.

Generalizando se podría decir que el gobierno, mediante una sibvención inyecta dinero en un mercado. Por ejemplo con la subvención de los alquileres, el gobierno inyectará dinero en la demanda de alquileres mediante dar las ayudas a los usuarios. Visto de esta manera parece fácil ver a donde voy. Es decir, las ayudas por una parte suman dinero en un mercado y por lo tanto inciden en la demanda con siempre se acaba incidiendo en el precio del mercado vía subida de precio.

Primera regla microeconómica de las subvenciones: Un incremento de subvenciones provoca aumento de los precios medios.

La idea es válida si consideramos varias cosas. Si por ejemplo damos ayuda en subvenciones a una pequeña proporción de demandantes de tal manera que lo que damós no es suficiente como para que la subida de precio general del mercado sea suficiente.

Si la cantidad total de la subvención es significativa con respecto al volumen del mercado, podemos encontrarnos con un aumento significativo de precios. Si por ejemplo subvencionamos a la mitad de la población con ayudas al 10% y a la otra mitad no, podemos encontrarnos al final con un aumento generalizado de precios de un 5%, aunque habría que estudiar las curvas de oferta y demanda para ajustar adecuadamente ese precio.

En caso de ofertas muy rígidas, esas subidas de precio para el caso anterior, podría subir bastante más que ese 5%, por lo que al final tenemos un problema peor en general en el mercado, pero como ese traslado a precios aún tarda un tiempo en reflejarse, podemos considerar que mientras que se da ese traslado de precios, por ejemplo en meses previos a unas elecciones, pues no se nota ese incremento en el mercado.

Una posible solución sería en este caso de oferta rígida, quitar el dinero mediante impuestos a la mitad superior, es decir, cobrarse una parte para correguir la demanda en las partes superiores mediante un gravamen que tienda a equilibrar la demanda global y de esa manera no distorsione el precio medio.

Pero claro, tenemos otro problema, por ejemplo en la vivienda, y es que no todas las viviendas son iguales. Por lo tanto no solo debemos estudiar las curvas oferta demanda en general sino en relación a varios tipos de vivienda en función del poder adquisitivo y el precio que se paga por ella. De esta manera tenemos claro que los que tienen dificultades para la compra y piden subvención tienen como objetivo un tipo de viviendas. Y por lo tanto, si inyectamos dinero en ese tipo de viviendas lo que nos encontramos es que no se refleja ese traslado a las viviendas que pueda comprar la gente sin necesidad de subvenciones. Por lo tanto el problema se agrava.

Ya no se trata de si subvencionamos con un 10% a la mitad de la población, sino que subvencionamos con el 10% al 80% de la población que adquiere un tipo de vivienda determinado. Por lo tanto, el traslado de precios seria de un 8% (en caso de oferta de pendiente equitativa).

Si además lo trasladamos a áreas geográficas concretas, nos encontramos con que en zonas muy concretas las subvenciones pueden suponer sencillamente un TRASLADO DIRECTO DE DINERO DEL ESTADO A LOS PROPIETARIOS.

Esto es lo que se ha producido por ejemplo en las ayudas directas a la vivienda o la ayuda indiscriminada, sencillamente ha ido a parar a los promotores o vendedores de vivienda vía aumento de precios.

Eso no quiere decir que la subvención a la vivienda no sea necesaria, pero siempre que sean casos puntuales muy necesarios. En caso contrario, las ayudas a vivienda distorsionan un mercado y lo que se consigue a medio plazo es sencillamente subvencionar a los promotores o dueños de vivienda.
La batería de ayudas del gobierno de forma indiscriminada, populista y absurda, directamente al demandante, sin regulación ni control ni normativa, tiene precisamente esa labor, la de ayudar a los promotores y propietarios en momentos de crisis del sector.

En lugar de luchar contra la acumulación de suelo urbanizable, mediante impuestos que tiendan a gravar su tenencia por encima de la revalorización, de una forma sistemática, y en lugar de colocar suelo público y mayor control sobre el mismo, en lugar de gestionar cooperativas o viviendas sociales de sociedad del estado, se permiten el mismo tipo de cosas que siempre han existido y existirán, mientras los gobiernos de turnos, los ayuntamientos, y los partidos políticos reciban dinero de los constructores para su financiación.

Para entender mejor la formación del precio de la vivienda aunque de una manera algo sencilla:
www.econometra.es/2007/04/formacin-del-precio-de-la-vivienda.html

En un sentido crítico también en bitacora.letradura.es/2007/09/vivienda-oferta-demanda-oferta.html
lamoqueta.blogspot.com/2007/09/el-plan-de-alquileres.html

En todo caso buscaré las curvas de oferta y demanda reales y si pueden ser desglosadas por zona geográfica y sobretodo por precio que sería lo más interesante de tener. Una cosa tan sencilla como esa sería la que habría que hacer en el ministerio de vivienda. Lástima que ese ministerio sirva para otras cosas que no son sobre la vivienda.


Aquí se puede ver como el informe de los servicios técnicos del BBVA de febrero del 2006 hacía de todo menos acertar

BBVA Situacion Inmobiliaria Febrero 2006 Servicios de Estudios